Archive for the ‘Metal’ Category

Perfumadas Criaturas

febrero 29, 2008

“Wovon man nicht sprechen kann, darüber muß man schweigen”
Ludwig Wittgenstein

Tengo al universo en la punta de la flecha
Alguien desde el paisaje grita tregua
(yo le oigo flores blancas)
Mis soldados caminan en círculos por el patio
Es de día. Todo huele a sombra.

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Circunstanciales

junio 10, 2007

A veces, incluso las personas más quietitas se enfurecen de golpe. No depende de los estudios, de la cultura o de las políticas de vida, sino de alguna energía injusta y antigua que se adueña de sus arterias, de las piedras de sus músculos, de las entrañas, de los lugares más oscuros del alma.

Mientras pesca, piensa que mejor no podría pasar sus domingos. La costanera siempre le calma el stress. Sentado frente al río, observa a los aviones despegar y se abrocha el cinturón. Por la ventanilla ve cómo una de las turbinas se incendia y desde el fuego, a la india cocinar las vasijas. Amasa el barro mientras mira a los caballos correr salvajes. Fecunda a una yegua al paso de la caravana peregrina que desconfía del águila. Observa desde el aire al tren, y sentado en el último vagón, ve la aglomeración de autos detenida en el paso a nivel. Toca la bocina como loco y cuando sube la barrera, acelera hasta el puente y el ruido y la congestión lo detienen y se baja y se asoma al río desesperado. Allí distingue una trucha saltando. Nada por horas buscando alimento hasta llegar a esa delicia suspendida de eso tan brillante. La muerde. Siente el tirón. El terror lo paraliza, el sedal lo asciende. Antes de la asfixia alcanza a verse a sí mismo. Tranquilísimo. Pescando. Como cada domingo.

Sueño con Serpientes

mayo 20, 2007

“No quepo en su boca, me trata de tragar
pero se atora con un trébol de mi sien.”

Y cómo
si ya
va que ya vas
siendo tu gran Mismo
planísimo sistema
Autorivotrilante vos
escindido, lanzado, alejado
como penamente pueda yo
de y desde mí
mala trecha extraviada
hacia tu Afán
Y a más
mucho menos ya de mí
en demonstrancias nulitas
La nada nada se queda
y perpleja
Y acorralado mi verde permiso
natural como te fui
de brillanzas y riquezas
por ver a tu velero en desalmada osadía
retarme en mis tres días
a un reduelo marabunto
Locales las disculpas
de mi gris inalterable.

(hoy ya todo subscribe a favor del olvido)

La sombra del jilguero mudo.

mayo 6, 2007

El día que ella recicló la tristeza, me acuerdo, yo había salido a comprar pan como para tapizar el mundo. Volví cerca del mediodía. Ella ya había preparado las milanesas y sonreía. Hacía tanto que yo no la veía sonreír, que fue como un latigazo.

Me levanté del trato con el pie izquierdo. La luz de los candelabros no alcanzaba a iluminar el suelo de mi cuarto cuyo estilo se me caía a pedazos. Hacía meses que nadie podaba las paredes y las preguntas crecían salvajes madurando respuestas como manzanas.
El jilguerito mudo emitía lágrimas cada 7 segundos. Parecían ojos de parto y ninguna esperanza de volver a gritar creía yo verlo mordisquear con su pico.
De sus alas enormes salía la sombra en la que amamos, el escenario apagado, los días sin contar, la constante vacuidad en el atrás incuestionable, la trastienda de los ojos.
Traté de no tropezar, pero había un contrato al que no le cabían excusas, así que simulé la caída y me di la frente contra el marco de la puerta con la soberbia convicción de que había sido creíble. Llegué como pude a la cocina. La oscuridad y el golpe no eran buena compañía pero yo sabía lo que había que hacer. Busqué a tientas un poco de hielo y después de ubicarlo en el dolor, me preparé el desayuno, miré el reloj y calculé que a una lágrima cada siete segundos, el jilguerito no tardaría en deshidratarse más que lo que yo en terminarme las tostadas.
Una pena. Aún discapacitado, yo le tenía una gran estima.

Ramnusia

marzo 27, 2007

Tengo un hueco en el ojo. Desde ahí no se ve nada. Alrededor hay color, brillo y contraste, pero adentro nada. Mi psique siempre descarga su cliba en mis ojos. Me los pica, me los cierra, me los fuma. Esto pensé hoy cuando frente a la pantalla ya no pude ver nada. Los médicos dicen que es temporal, pero yo no les creo.

Hoy le ofrezco una bala a quien pueda mirar esta realidad de infamia dormida, de puerca pista almidonada, seca, sin dársela de consejo, de buen augurio o remediante.
Considerando clase a la póstuma elegía sintáctica, nada menos que decir que el silencio parcial es como un buen estornudo de diamantes filosos. Y darle a los ojos es fundamental. O que floten a la deriva de los planetas. Una abstención de pensamiento y acción, mas nunca de palabras, que son prismas, disfraces múltiples según el día, el ánimo y qué tan lastimados estén los meñiques.
La literatura parásita, que obliga al constante pedaleo de signos y a encallar en arenas superficiales nuestra calabacita calada, es dejada de lado y la miramos como quien espera ver pasar nuestra casa en lugar del cadáver de enemigos que no existen.
Si en el recuerdo de mí, solo hay su vergüenza peor, la del cristo que llora de dolor y de hambre, tan trémulo el ánimo, no sabe ser vergüenza y baña de explicaciones, de tristes y fatuos entendimientos a lo que ya ni duele ni tanto en la sonrisa, entonces es que hay un tiempo verbal infinito imperfecto sobre el cual yo me ofrecería a intentar una conjugación simple a su primer y único modo posible, subjuntiva, conjuntiva y elegantemente, algo que pasme al mundo, que le anuncie que siete colores sobran, que con mucho menos la cosa igual marcha, que un pisotón en el colectivo no es nada más que un desequilibrio universal, algo así como una bomba nuclear pero en chiquito, que la gente no quiere hacernos tanto tanto tanto daño. Supongo. No sé. Creo que al respecto sigo algo confundida.

Habraque…

marzo 22, 2007

Habráquetraducirlocomoalosabismoshabráquemasajearlo
como a los silencios
habráquetolerarlocomoalasparterashabráquerecortarlo
cuando se nos dilate
habráqueprogramarlocomoalosplacereshabráquecontemplarlo
como al infinito.

Ya nada proteje, no hay espesores entre lo eterno y la paz del llanto acabado de evaporarse sobre las letras cementadas unas sobre otras y al sol, siempre tan frágiles, tan pulcras bienvestidas. La miseria que fluctúa entre orgasmos centrífugos y el hecho de sabernos portadores sanos de un alma con problemas. Será posible también vaciar de a uno a los átomos? La geometría se despliega dándole a las cosas formas espiraladas, todas dirigidas al centro mismo del residuo más cercano a nosotros. Miente quien dice que el cuerpo es un traje para el alma. Nadie puede desnudarse para adentro las llagas breves y confusas con sabor a anzuelo o a adjetivo exacto que calme un poco a este ojo que me lee rápido el paso por el mundo. Relatividad impaciente, espacio estructural para vidas a llegar, un encargo de atmósferas serenas que bloqueen la pretensión dispersa de ser. Inclasificable la expresión que acompaña a ese muñón de entorno difuso, lejano y fuera de plano, de foco y de mi ser impermeable.
La realidad entra para salir trastornada y convertida en un objeto del pasado. Hereda al infierno renovado, y cada día sale, con más y más
y más carga.