Archive for the ‘Cortito y a la canilla’ Category

Amarillo

junio 27, 2006

Desde el auto lo descubre y sabe que él es el hombre de su vida.
Fantasea rápidamente una cena con él, una tarde con él, una existencia con él.
El semáforo se suelta. La primera no entra y las bocinas comienzan a apurarla.
El hombre deja de interesarle.

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Rojo

junio 26, 2006

Desde el auto lo descubre y sabe que él es el hombre de su vida.
Fantasea rápidamente una cena con él, una tarde con él, una existencia con él.
El semáforo libera la caravana. Ella pone primera.
Ese hombre no le pertenece.

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Juegos

junio 7, 2006

Arrastramos nuestra sombra
La raspamos sobre pieles
Colchones, adoquines

Ella nos deja
Se somete

…y espera su turno

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The udder of my heart

abril 14, 2006

Se sentó.
– El grito ya está listo.
Y respiró con la exquisitez de quien devora historias. Inhaló como alquimista que junta materia, o paciente brujo que concentra hojas en Candem (solo por fuertecreerlas diarias trayectorias de estrellas).
Yo esperaba dormida que pasaran (cuántos dijo?) trillones de solsticios? Muerte, vida, muerte y así? Así era?
Porque yo suponía que a ella no le iba a alcanzar ni todo aire, ni todo el vacío, ni todo el nada de nada de nada.
– Cuando quieras.
Y una gota de oro

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Soberbial

abril 6, 2006

– No viví como cualquiera. No moriré como todos.

Y dicho esto, tomó el arma, y muy teatralmente, y con ademán afectadísimo, se pegó dos tiros en la frente.

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Inspección, Inflexión, Desamparo

enero 20, 2006

Reduje considerablemente el uso de este artilugio.
Debería sentirme más frágil por esto. Y si, es así. Por alguna loca razón
me siento mas frágil cuando no puedo escribir y leerme en la pantalla. Extraño mi tiempo.
No sé si quiero volver al ritmo vehemente y ávido. Pero extraño
y me fragilizo.
Lo pensaba mientras fijaba la vista en el cursor.
Cuánto tiempo con la vista fija en el cursor.
Esto. Esto. Justamente esto, es mi vida. Ni eso, ni aquello. Esto.
Y yo, soy yo. Yo. Soy. Yo. Ni esa, ni aquella. Esta.
Lo inexplorado es una distracción. Es meditación y juicio.
Lo sabido es un vacío que no alcanza.
Lo bueno es sospechar. La sospecha es ideal para la búsqueda.
Para la fantasía. La sospecha seduce, encanta, invade.

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Necat

enero 17, 2006

Es un trabajo ingrato ser la muerte. Es delicado, comprometido. No se fundamenta sólo en decidir quién deberá partir y buscar las maneras de hacerlo. No. El trabajo de muerte implica mucho más.
Después de asesinarlos, la muerte debe llevarlos al atrio que los juzgue y ser defensa de sus historias.
Debe coserles el traje que les toque y ajustarlo con alfileres al alma, para llevarlos luego, protegiendo sus frágiles disfraces de ángeles, a su futuro territorio para que se depositen en paz.
Debe revelarles los cómo y los por qué de cada momento a los nuevos demonios. Debe alentar y dar ánimo a los que no se resignan. Y debe explicarles, a locos y a suicidas, que todo fue en vano, que no se salvaron. Que sólo encontraron otro infierno negro en donde descansar la pena.

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Nueva contradicción de la Muerte

diciembre 26, 2005

Papá y mamá siempre me dicen que no mire tanto la foto que me regaló
mi abuela. Pero mi curiosidad me obliga a desobedecer. Por eso,
cuando ellos duermen, me acerco despacito y la miro fijo para ver la luz.
Y apoyo mi oreja y espero a que se oiga otra vez el chirriar de la mecedora
y esa voz increíble que canta susurrando mis canciones de cuna.
Esa voz que me recuerda tanto a la de ella, pero que no es.
No puede ser. Papá y mamá siempre me dicen que Dios se la llevó al cielo.

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Sweet dreams

noviembre 9, 2005

No es la primera vez. Esto ya pasó antes. Por eso el terror,
por eso el deseo de desaparecer.
El viejo que entra y saluda a uno por uno hasta llegar a ella.
Y le regala un chupetín. Para después de comer, le dice y ella ni lo mira.
Ocho años.
Come bien despacio, no prueba el postre.
El calor en las orejas le indican que llegó la hora del café. Que las mujeres se van a la cocina a lavar y que el abuelo se queda a solas con ella.
La cosquilla en las piernas y el frío en la espina le piden que grite, que llame, que salga de ahí.
Pero el pánico la deja por otra vez en sus manos.
Enormes.

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Vos de qué morís?

octubre 30, 2005

Llamé a la casa de empanadas y pedí tres. Preparé el plato y llené mi vaso de gaseosa. Prendí la tele y preparé la película. Cuando sonó el timbre, bajé a recibir el pedido. Cuatro pesos, más uno que le dejé de propina.
Mientras esperaba el ascensor, alcancé a ver el accidente. El chico de la moto yacía inmóvil en el asfalto, probablemente muerto.
Quedé afectadísima por la tragedia. Si nunca hubiera pedido esas empanadas, si tan solo me gustara cocinar, aquel muchacho estaría a salvo.
Mientras le daba vueltas al asunto, llegué a mi piso, le di un sorbo a mi Fanta, me serví las empanadas y puse play a la película.
Porque una cosa, no quita la otra.

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My Precious

octubre 10, 2005

Parecía una miniatura gigantesca. Repleta de detalles minúsculos,
cada centímetro cuadrado de su existencia mostraba paisajes, caras, historias, momentos, palabras. Cada rostro era mostrado con excesiva minuciosidad.
Pero ella era una paradoja inestable. Cada figura giraba o mutaba a su exacto contrario y desaparecía en su interior.
Una mujer, un niño a la luz del día, pasaba a su hombre, su niña en la noche.
Él miraba esa inmensidad inabarcable, buscando el rostro aquel, ideal,
en ese, su propio Aleph, densísimo.

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