Archive for the ‘Colaboraciones’ Category

5 Años

junio 29, 2010

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A las decenas de amigos que poblaron y pueblan, que hicieron y hacen conmigo este blog
les deseo

(con agradecimiento infinito)

Feliz Aniversario!!!

28/6/2005-28/6/2010

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No dejes pasar esta oportunidad!

septiembre 12, 2008

De qué se trata el conflicto de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.

Una ayudita de mis amigos… Hoy: x

enero 13, 2006

Y se hizo la luz…
Anoche me dió el punto. Como estoy de vacaciones, mañana, hasta que no me de el sol en el culo, no me levanto. Y así lo hago. A eso de las 11 noto su tibio calor invitándome a salir del futón. Me pego una ducha y me planteo qué desayunar. En vez de buscar en el “frigo” prefiero bajar al super de abajo. Joder, había unas sardinas exquisítas, de las que dicen: ii…Lleváme a casa…!! Y me llevé cinco.
Saco la “minibarbacoa” para ocasiones especiales y me pongo a hacerlas en la terraza. Pañuelo “cuatro nudos” a la cabeza, torso desnudo y pantalón corto. Mientras, me tomo una Sapporo y me siento en una alfombrilla almohadillada. En el cassete, Radio Tarifa. Al olor de las sardinas ha llegado una bandada de cuervos. Estos hijos de puta, no se conforman con despertarnos a las 4 de la mañana sino que ahora vienen a comer de gorra. !! Cabrones !!
La vecina de frente, casada, cuarentona y mojigata, aunque de buen ver, sale a la ventana. No sé, si sale por los graznidos, por el olor de las sardinas al fuego…o porque quizá se me ve un huevo. Me saluda con un movimiento leve de cabeza y por señas le indico que si quiere acompañarme y probarlas. Asiente. Toca el timbre y aparece con una botella de sake. Le saco otra alfombrilla. La noto tensa pero sin miedo. Nos comemos las sardinas sin hablar, mirando al horizonte luminoso.
Le tiro las espinas a los putos pajarracos para que se callen. Descubro que me mira embelesada, sonríe y seguimos bebiendo sake pausadamente. Terminamos la botella. Acerca la alfombrilla y se acurruca a mi lado. Me lo pone fácil. Dos caricias y un beso furtivo… ii Ya está la gata en la talega!!…

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Una ayudita de mis amigos… Hoy: Lechuga Carnívora

enero 12, 2006

“Cuántas barreras hay que saltar para llegar a tocar las cuerdas de la voz,
para que se produzca el nudo gordiano, entrelazando los brazos
de la garganta, hasta hacerse un puño y tragarlo como un ancla
que se disipa en el fondo.
Se levantan solos, los resentimientos florecen en un campo de púas,
precognición del mal acto para el que siembra, y que recoge dolor.
Yo sólo recojo púas y me las guardo en el bolsillo, para lanzarlas
como bandada de cuervos.
Se dice que en el fondo de las tripas, se siente ese hueco cálido
donde van a parar todas las emociones cursis, pero nadie se para a escuchar el eco de los recuerdos, de las imágenes que supuran en nuestra cabeza
y nos recuerdan que nosotros también vivimos aquello.
Todos se han quedado sordos, ante las palabras necias, ante los insultos, como una barrera para no anudar la garganta.”

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Una ayudita de mis amigos… Hoy: V. Onoff

enero 11, 2006

Miraba el shopping atestado de gente.
En otra época esto podría haber sido un objetivo.
Hoy llevaba un pantalón nuevo en sus manos y era feliz.
Conseguir un pantalón que le satisfaga era algo casi imposible y hoy,
por fin, lo había logrado.
Hacía la cola para pagar. Dos personas y llegaba.
Sonó su celular.
– Soy yo. Estoy afuera. Tenés cuarenta segundos.
Miró al cajero y dejó el paquete con una seña rápida.
En doce segundos llegó a la puerta.
Seis tardó en hallar a la mujer en la moto.
Se trepó.
– ¿Cómo estás?, dijo ella acelerando a fondo.
– Contento de verte, contestó él, aferrándose a su cintura.
– Te vi y pensé en los viejos tiempos.
Siete cuadras más atrás, el shopping volaba por el aire, en un revuelto
rojo de plástico, vidrio, metal y carne.
– Me pareció interesante avisarte, le dijo ella sonriendo.
– Oh… muchas gracias, le contestó.
Luego, él extrajo el cuchillo y, tanteando el borde justo del casco, la
degolló en un sólo y rápido movimiento.
El cuerpo se inclinó, su cabeza golpeó el velocímetro y la sangre bañó
el tanque de nafta.
Él la sostuvo mientras mantenía el manubrio y frenaba la moto.
Luego se bajó. El cuerpo colgaba fláccido.
– No esta vez. No cuando al fin había encontrado el pantalón justo para
mí.
Elegiste mal, querida.

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Una ayudita de mis amigos… Hoy: Oz

enero 10, 2006

Virgen
Todos te están mirando
Pero el desfile es afuera
Adentro son sólo agujeros
Que no resoplan esperas
Toros, leones, marcianas
Juegan al huevo podrido

(se hacen los distraídos)
Se hacen los distraídos

Corré, levantate y corré
Toro, tu luna se apaga
Leona rugí, protegete, prendete fuego
Marciana, enloquecé al mundo
Que estás en eso
Que buscan las almas

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Una ayudita de mis amigos… Hoy: xfis

enero 7, 2006

Jugando una carrera de embolsados suena mi celu y atiendo.
“Que tenés que escribir un post para mi blog… me oís?
Mary y Aste ya lo hicieron, faltás vos…”

Desembarazándome de la bolsa de arpillera, corrí a mi casa y tropecé con una y mil dificultades; que el estilo, que el tonito, que la musicalidad.
Que la reputamadrequelopario.
Entonces, sólo sucedió.
Primero su voz, quizás un eco. Después sus manos en mis manos y un cosquilleo intenso. Traté de alejar su pelo de mi cara pero acerqué su cara a mi pelo.
El pelo, la cara, las manos, y una extraña sensibilidad.

Soy tu sirviente: -repetí en las sombras… hágase en mí, según tu voluntad…

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Una ayudita de mis amigos… Hoy: Asterión

enero 6, 2006

¿Sabés qué? ¡No te soporto más cuando se te vuelan las urracas!…
Ya no me resulta gracioso. Al principio, hasta te digo, que era un poco… no sé… erótico. Pero ahora ya no me seducís. Reconozco que tuve algo de culpa por la manera en que se fue destruyendo esta relación. No sé… tal vez acepté sin saber poner límites. Era divertido verte enojada, maldecías a todo el mundo y caminabas de un lado a otro por la casa, siempre refunfuñando y dándole a la maldición, amenazando… y ¡ojo, eh! qué cuando vos amenazás… lo cumplís… Pero a mí, que querés que te diga, me calentabas… yo me ponía a full y vos lo sabías, aunque después te mandaras la parte y en cuanto tuvieras oportunidad… me clavaras los dientes mordiéndome con ganas.
Pero qué le voy a hacer… yo también me lo buscaba. Lo único feo era que escupieras mis pedazos de carne por detrás de los sillones, como queriendo ocultar lo realizado.
Si, está bien, lo corregiste y nunca más sucedió. Desde entonces, fuiste más cuidadosa. Cuando llegaba unos minutos más tarde que lo habitual, me esperabas con un frasco ya preparado para la ocasión. ¡Y entonces sí! ¡Minga de tratarme irrespetuosamente!… ahí están guardados de manera metódica mis 3 dedos de la mano izquierda que me habías amputado a dentelladas aquel día que me viste charlar con la vecina. También acomodaste como si estuvieran saludando, los cinco de la mano derecha, y en el estante de arriba del televisor, cualquiera puede ver que mis dos tobillos fueron cortados sin un rasguño siquiera.
Incluso, tengo que aceptar que pones buena voluntad y les cambias el formol a los frascos, y pasás el plumero por sobre las tapas, para sacarles ese polvillo que queda tan mal. Los cartelitos, que a manera de etiquetas, te esmeraste en colocar, también señalan un detalle de buen gusto.
En cambio, no me gusta tanto que, en el mismo recipiente, hayas juntado a mis orejas con mis labios y con mi nariz, porque que me da un poco de aversión, repugnancia… ¿sabés?
Pero igual, creo que lo mejor para nosotros, por ahora al menos, es tomarnos un tiempito y ver que pasa…

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Una ayudita de mis amigos… Hoy: Mary

enero 4, 2006

Dos mil años esperandote según la predicción
Pienso y me agarro la cabeza, que se me va para atrás
En un gesto de resignación y de lamento

Varias vidas, una tras otra, concatenadas…
Para llegar a este momento, que se suponía culmine

Varios padres y madres y hermanos y seres y trabajos y amores
A medio vivir, para terminar aquí, frente a vos
Maldiciendo cada paso dado que me trajo a este momento.

Siento las vibraciones del electrocardiograma de un muerto
Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii… la nada

He sido tantas cosas para llegar a vos…
Y vos que…
Vos no podes nada
Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii… de nada

Quizás haya algún error, o al menos, eso espero
(aunque las coordenadas son las correctas)

El jardín zoológico es un lugar calmo y bello
El día está tan claro como debía estar
Tus ojos son tal y como los describieron aquellas cartas
Oscuros y de una profundidad inmensa
Las mismas que me describieron a mí en este momento
Delante de ti, tomándome la cabeza
En un gesto que aquel día interpreté
Como un grito ahogado de alegría

Así las cosas

Y te guarde mis mejores sueños
Sin siquiera sospechar que al final
Me encontraría despojada de todo aquello
Que dio sentido a esta espera
Vamos, que está bien!
Que serás guapo en el reino animal
Pero no me imagino entrando al cine de la mano de un chimpancé

MECAGÜENMISUERTE, y las putas cartas del futuro
Que las parió… Carajo!
Mary

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“Gaijin en Tokyo” Historias en el tren II. Colaboración de x.

septiembre 20, 2005

Como cada mañana, ocupas tu esquina en el tren. Siempre la misma. Como cada día ocupo mi sitio, siempre el mismo, cercano a ti. Frente a frente. Nos vemos todos los días pero nunca hemos hablado. Con una mirada, a modo de saludo, es suficiente. En el vagón número seis, siempre las mismas caras. A nuestro lado, el cocinero chino que se baja en Yokohama, el lector impenitente de “mangas”, el dandy japonés que cada día cambia de traje y de perfume, el hablador solitario al que nadie escucha. Y los estudiantes ruidosos de siempre. Y las dos viejas chismosas de la esquina contraria. Y, por supuesto, la gordita del móvil. Siempre los mismos. Caras somnolientas y despreocupadas a la vez de lo que pasa a su alrededor.

Inesperadamente, al llegar a la estación de Yokohama, se produce la avalancha. Una de las líneas ha sufrido un percance, seguramente otro suicidio, y los viajeros habituales suben a nuestro tren. Llegan como la marabunta. Entran y empujan. Y empujan y entran. A la fuerza me arrastran y me llevan hacia ti. Tu sigues en tu esquina y yo a un palmo tuyo. Apoyo un brazo en cada pared — haciendo ángulo de noventa grados–, y tu, estás entre ellos y yo. Hago fuerza, conteniendo el empuje, para evitar el aplastamiento. Donde siempre vamos cien, hoy somos doscientos. Pareces asustada, pero noto que te tranquilizas al saber que estás protegida por mis brazos.

El tren prosigue su andadura. Y nuestras caras, frente a frente, a escasos quince centímetros. Cierras los ojos fingiendo dormir pero sabes que te miro. Cierro los míos pero creo que me miras. Los abro y me estás mirando. Y así varios minutos. Yo te miro y tu me miras. Abrir y cerrar de ojos. Un toma y daca inexplicable. Decido cambiar la perspectiva y deslizo la vista por tu nívea camisa, y de pronto noto que tu pecho en flor se yergue por la emoción. Destacan preciosas tus areolas. Lo suficiente para que me encienda. Adivinas hacia donde se dirige mi mirada y te ruborizas. Y me ruborizo también porque impunemente descubrí tu secreto.

Y llegamos a tu destino, Kawasaki. Con la vista baja me pides paso y expresas un tibio “sumimasen” y un “domo arigatou”, casi imperceptible, motivo suficiente para devolverte el cabezazo de rigor y pensar qué pasará mañana cuando nos veamos de nuevo. Sigo hacia mi destino, y tú lo sabes, pero en esos momentos decido que un día, no muy lejano, me bajaré contigo en la misma estación y te daré una sorpresa.