En cubierta XVI

Desde la entraña (“el medio es el mensaje”) ruge lo inane. Lo accesorio, lo que ha ido quedando. Una tentación, ésta a la que me intima, que sería estúpido de mí satisfacer. Leo insoportable para algunos (inciertos) esta nueva frustración. Por subdesarrollada la escritura y, en mi propia impresión, tan llena de dolor. Por qué he de obedecer una vez más a un anhelo ajeno y tan preciso y sostenido como cada anterior? Así no se gana. Así no se domina. Así no se libera.
El infierno debe dar esa visión.

Refugiado en la creencia de poder controlar la situación, mi capitán prefiere no hablar sobre el hecho de que cada día se ven más peñones, más islotes de pura piedra, más posibilidades de que el agua, finalmente, esté bajando. Tampoco de que el viejo de las sogas ha comenzado a toser y a despedirse de todos de manera firme y sostenida.

Durante la entrega de labores diaria y antes del desayuno, el capitán nos ordenó que confeccionemos un inventario detallado con todas las cosas que hay en el barco. Deberemos tener especial cuidado y no confundir los objetos reales con aquellos que, de haber aparecido un día como cualquiera dibujados sobre las paredes del barco, hoy ya han tomado algo similar a formas de verdad (si es que verdad es esto que está de nuestro lado). Imágenes que se han ido desprendiendo y han ido cayendo de las paredes como láminas, apilándose unas sobre otras sobre otras en el suelo hasta convertirse en objetos fantásticos como este cajón en el que ahora duerme el gato.

(también forma parte de ese grupo la singular cantidad de migas de pan que vemos amontonarse cada mañana debajo del mesana (sabemos distinguirlos porque estos supuestos objetos llevan la sombra unos centímetros desalineada hacia alguno de los lados además de que a todos ellos se les nota como una ausencia))

Luego de la lista deberemos realizar una descripción minuciosa y concienzuda de cada una de las cosas ciertas de manera que mañana mismo y sin falta todo amanezca con su retrato literario pegado al pie.

(conocemos la inconsistencia de las cosas a pesar de las apariencias pero el capitán quiere asegurarse. Quiere evitar el desconcierto y las distracciones. Yo, por mi parte, lo considero útil por otra razón: será entretenido y una buena manera de comprobar cuáles cosas cambian con el tiempo y cuáles son las que se mantienen igual).

A mí me ha encargado la cocina y, de ella, los condimentos. He probado ya el poco de canela y de nuez moscada que aún queda en dos de los frascos de la vieja, pero tendré que informarle al capitán que me resulta imposible describir estos sabores.

(seguramente él me dirá que lo imposible es que existan si es que no pueden ser dichos, a lo que yo ya no podré más que callar y sentarme a escribir mis dos carteles que dirán exactamente lo mismo: “quizás alguna vez haya sido dulce, suave y fragante, pero ahora, viejo, seco y oxidado, sólo es un polvo marrón”.)

(O simplemente debería escribir “polvo marrón” y no explicar más nada?)

Ha salido el sol y es estupendo vernos en cubierta (a los que vamos quedando) ir y venir con lápices de colores y papeles, fijando las descripciones debajo de la totalidad de las cosas: bajo el mástil, el timón, las prendas de vestir, los mismos lápices, los cubiertos.

(Agradezco no ser yo quien debe rotular a los carteles. Ha de ser un trabajo, de verdad, agotador)

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13 comentarios to “En cubierta XVI”

  1. V. Onoff Says:

    ¡Ah!… inventarios, rótulos y lápices de colores… Un verdadero paraíso technicolor para las ansiedades.
    Yo tengo dos cosas que aplican: experiencia notable en gestión de inventarios y stock, y buena letra para los rótulos y cartelitos.
    ¿Me podrá gestionar un pasaje a bordo, Laviga?

    (… mosquitos no hay en el mar, ¿no?)

  2. Laviga Says:

    Mande el CV., Conde, que lo veo y hablamos.
    (y por los moscos despreocúpese que acá somos todos rápidos de Off)

  3. V. Onoff Says:

    Uy, como un deja vu… qué cosa.

    (anotar: para la próxima reencarnación voy a pedir sí o sí tener memoria.)

  4. Lbs Says:

    Leía este artículo y la relación con tu encubierta surgió naturalmente:

    http://www.culturamas.es/2010/02/23/quince-apuntes-en-torno-al-cuento/

    Saludos.
    L

  5. Laviga Says:

    Conde, pida para mí también ya de paso.
    Lbs!!! “El cuento debe parecerse a la vida en esa cualidad que tiene la vida de no parecerse a nada.”
    Maravillosa frase!
    Slds.

  6. ignoto Transversal Says:

    pasé para estar un rato cerca…

    “si quieró metoco_el alma…”

    saludete.-

  7. Laviga Says:

    Pase, Joseph. Y toquesé lo que guste. Total…
    Salud!

  8. Tamarit Says:

    http://graveson-swompka.blogspot.com/2010/03/las-olas.html

  9. Laviga Says:

    Tam, imposible llegar a ese blog por los caminos normales. Pero desde el caché pude rescatar el poema. Muy apropiado. Gracias!
    Acá lo copio:

    Las olas

    Capitán, hemos trenzado rosas al timón.
    Capitán, las uvas han madurado de golpe, tienen un sol en el hueso.
    Capitán, sus ojos parecen charcos de vino muerto.
    A estas horas, en esta frecuencia más alta que el mar, somos sus hijas, vinosas hijas,
    chapoteamos dentro de su vientre como si fuera el casco de esta nave.
    Usted nos guía al lugar donde no es posible el presentimiento pero parecemos venas, se lo digo
    con el respeto atroz de quien sumerge el tiempo en una manifestación del clima,
    con resplandores en el miedo, con vocación de alga que permuta el olvido por fosforescencia,
    se lo decimos,
    capitán oscuro, capitán del diálogo con la raspa del pez más absoluto,
    mientras usted se barniza las uñas con la sal de los mapas, ha quedado
    en suspenso la última maniobra y estamos adheridas a su frente
    como la última página de la escritura más sagrada,
    como la pared del cuarto donde se bebe a solas con el ángel.
    Algunas de nosotras hemos pensado en arrancarle los galones,
    hemos pensado en arrojar al viento las plumas indicativas
    de su estoica llamada;
    estamos convencidas de que será posible
    dar testimonio de su fe con nuestras manos pobladas de su enferma voluntad
    y podremos traducir la sangre al idioma oleoso del abismo,
    a la jalea lenta y gloriosa del caer al lecho para fondear la vida
    o en su defecto mecerla por los valles sumergidos
    tirando de sus labios hacia el beso o la muerte,
    que arriba, lo sabemos, son siempre el mismo gesto,
    que serán el ceño soplando para apagar el sol,
    que serán el garfio más dorado,
    que serán el muñón cantando su victoria sobre todas las mutilaciones.
    Capitán, no se lo tome a mal, estamos a sus órdenes,
    pero llévenos a puerto, le ordenamos,
    suavemente depositaremos otra vez su cabeza en la bandeja de arena,
    y una por una sepultaremos su mirada.

    Swompka

  10. Ignoto Transversal Says:

    Laviga:

    Yo tbién llegué por la misma ruta que vos… más luego (por otra vía) entré en su casa.

    http://graveson-swompka.blogspot.com/

    Si tenés tiempo y ganas pegá una vuelta por ahí, está piola el lugar.

    Dejo beso.-

    PD: yaquestamoescribite alguín

  11. Laviga Says:

    Joseph, fui, vi y leí. Y coincido con vos.
    Ya retomo la escritura ni bien los pintores me desalojen la sala de máquinas.
    Un beso!

  12. César Vernengo Says:

    Por estos pagos, también tengo pintores en el camarote, ya se van. Y se llevan los morlacos del otario. Bueno lo tuyo, me gustó.

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