En cubierta XIV

En caliente. La vieja siempre actúa en caliente.

El último de los de abajo huyó hace dos noches. Yo vi cuando trepaba a la balsa. Se empujó del barco con fuerza y, aunque no puedo precisar si fue la balsa o si fuimos nosotros los que nos fuimos yendo, lo cierto es que cada metro de separación nos llevó horas.
No di la voz de alarma así como tampoco lo ayudé a cortar la última soga. Considero que actué de manera práctica y justa. Mi función es esa: Considerar. Considerar los peligros y permanecer en mi puesto mientras mi capitán descansa.

Hoy, al bajar a las bodegas, encontraron a siete de los nuestros dispuestos en siete cadáveres todos ellos en diferentes estados de descomposición. Los están llevando de a uno al lugar en el que serán preparados por las mujeres para un funeral colectivo.

La curandera se ha negado a participar de los honores pues dice que ya es tarde para ellos.

– Me es imposible trabajar sobre una piel vieja y estos muertos ya están viejos. Que se los coman los Pausewangs! Déjenme a mí continuar con mi caldo!

Me anima ver cómo a la vieja se le refuerzan día a día el hambre y los deseos de vivir.

Al oírla volví a recordar a Bassard aquella vez en la vereda del cementerio fumando y disertando. Adentro había quedado el sol resecando lo seco y agotando lo acabado, todo para que el viento primero y después el agua y ahora otra vez… Tantas señales, tantos signos! Pero entonces quién sabía, quién podía saber que eso era un rompecabezas y que armarlo significaba algo tan imposible como subir todas las hojas caídas cada una a su legítima rama? Eran épocas en las que evitábamos desprendernos de las cosas. Sería por eso que a nada le mirábamos las fallas.

– No miran quienes miran las pieles como a espejos y al caminar propio como una zambullida que les es ajena e inevitable.
– Y todo para no renguear?
– Claro, mi niña, también para no renguear…

Restaurar el hueco del casco resultó más sencillo de lo que nuestro capitán había calculado. Nos hemos vuelto prácticos. La respuesta a las disonancias es automática pues hemos entendido que, ante el asombro, hay que sostener la serenidad y, sobre todo, un orden.
El juego, en realidad, siempre fue muy fácil: No dejar que lo que sabemos o creemos entorpezca a la realidad.
Entonces: unos reparan, otros esperan la llegada del barro para ajustarse del todo las sogas al cuello y morir dignamente, la curandera sigue en su caldo y las mujeres alistando a los muertos mientras yo escribo estas crónicas imposibles sin más asuntos, sin nada más pendiente que lo inmodificable.

Se ha despertado el capitán.

Abajo el gato gris se lame la sal sin siquiera mirarnos

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8 comentarios to “En cubierta XIV”

  1. Maguila Says:

    Me hace feliz que haya vuelto “en cubierta”, que debería ser un blog aparte.

  2. chinaski Says:

    vigavigaviga!
    hace par de días te iba a mandar un mail pero no encuentro tu dire por ninguna parte. comunicate cuando puedas.

  3. nestor Says:

    Lo cierto es que cada metro de separación nos llevó horas. Queda cifrado el tiempo lento de la narración. El tedio de un protagonista resignado a permanecer en su puesto: el relato. Redondo el fragmento.

  4. Laviga Says:

    Magui, un blog aparte sería una boca más que alimentar! lo veo dificil…
    Chino, listo.
    Néstor, todo está tan pegajoso en este barco. Será el clima…
    (a ver cuándo nos cruzamos en El empujón, eh?)

  5. livio Says:

    La curandera en el barco ¿viajaba de polizón?

    Negarse a rendir honores ¿ No es medio amotinarse?

    Yo le sugiero que guíe a sus personajes con mano férrea ,viga.

    Es eso o va a tener que volar la Santabárbara !

    Saludos de un náufrago de la blogósfera.

  6. V. Onoff Says:

    Las hojas caídas no suben a su legítima rama porque el aburrimiento sólo es patrimonio de los humanos. Y eso es aburrido.

    “… prácticos”, “serenidad”, “orden” hay mucha identificación autoreferencial ahí. Un poco más de disimulo, caramba.

    Me gusta el gato gris (pero creo que en verdad me gusta lo salado).

    Sea.

  7. Laviga Says:

    Livio, vos le darías pelota a quien obedece a la patronal a la hora de la revolución?
    Conde, no sea botón, quiere…

  8. V. Onoff Says:

    Mire, botón no, pero lo que se me da bien es ser cierre… su sonido es sumamente inspirador…

    (Frase “sumamente inspirador” gentileza de Laviga.
    ©Laviga, todos los derechos reservados.)

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