Hasya

Escrituras y fórmulas para atrapar una abstracción cualquiera hasta que no se pudiera más y entonces…
…para qué era que debíamos decir la soledad?

– Te juego un juego. Es todo o nada.
– Dale.

Cada vez me fascina más la efigie de lo vano. Lo importante me tienta un poco todavía, seguramente porque me señala el quiebre y, desde ahí, la distancia. Pero es lo trivial lo que me lleva al vaivén que va del abuso a la saciedad, hasta quedar desorganizada a un costado, plena de indiferencia, como quien se dilapida en un sueño suspendido.

– Tan triste y aún riendo. Eso es lo que más me gusta de vos.

Aprovecho esta luz accidental para ponerme a pensar si será de noche o verano ahí adentro y a fotografiar este ligero registro del límite para, de ahí en adelante, ir para allá – cualquiera sea el allá- con mucho más cuidado.

– Hay que crear un estilo nuevo para cada obra para no terminar esclavo de la seguridad que define.
Sin esa búsqueda de lo Otro, sin esa purga del carácter, quedaríamos expuestos al pacto que siempre, indefectiblemente, hace alejar al precipicio de su pobre víctima.

Yo he oído tanto sobre las cárceles en las que se han viciado todos. Todos intentando decir lo mismo con mayor o menor brío, tino o talento.
De eso no se escapa.

– Digamos que poco o nada me costaría rehacerme esta vez -las costumbres son arados. Sin embargo, rehacerme, no es otra manera de hacer continuar en mí un pasado inmodificable?
Para qué seguir si seguir es repetirme incapaz de entender el acto consumado de esta nueva catástrofe?
– Porque en cada nueva creación existe un presente puro que nos permite jugar a que las reparaciones son posibles.
– Un presente almacén que le daría un sentido a la nada?
– No, mi querida, con la iniciativa lo único que hacemos es jugar.
– Un ejercicio aparentemente inútil.
– Inútil pero entretenido. Se trata de calmar al sedicioso que tenemos acorralado en el escondedero de la desolación, orgulloso de su sufrir, simulándole que podrá acomodarse algún día a esta nueva nada, otra vez tan recurrente.

– Bueno, dale. Empecemos.
– Tan triste y aún jugando. Eso es lo que más me gusta de vos.

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2 comentarios to “Hasya”

  1. Maguila Says:

    Demasiado temprano para emitir opinión alguna respecto de este texto que volveré a leer tras unos mates.
    Pasaba a avisar que canjeé el Di Nucci, precisamente me lo tomaron en Parque Rivadavia por un libro de Mukarami que vos me recomendaste, acerca de un pájaro que le da cuerda a un reloj.
    Besos

  2. Laviga Says:

    No te puedo creer lo de Di Nucci.
    Pero no te preocupes. Ya va a volver…

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