Funny Girl

“Pero peor que peor,
lo que le pasa al perro Goma
que cuando se rasca se borra
que cuando se rasca se borra.”

Omar Argentino.

Nunca fue fácil. La presencia de los lobos nos acobardaba -nos acobarda aún hoy- y no habíamos decidido si íbamos a volver, o derecho a atravesar los blancos dibujados con las tizas que el bienestar tarjetero nos había dejado como migas mientras nos pasaba por arriba.
No recuerdo quién de nosotros, una vez muertos los lobos (o esquivados), fue el que aceleró, se adelantó, dibujó los blancos y volvió corriendo sobre sus pasos para convencer al otro de que los atravesáramos juntos. Tampoco si yo -de los nervios, supongo- me puse a hacer sombras de animales con las manos, o a tomar distancia como solía hacer cada vez que aparecían los lobos.

– Cómo piensa contarme su historia si no se acuerda de las cosas?
– Es que son datos anecdóticos y sin ninguna importancia. Qué más da si fui yo, o no, si acá el tema es que el bienestar nos sacó varios cuerpos y que adelantarnos a cada rato para dibujar en el mapa los blancos a traspasar nos llevaba más energía que correr guiados por los olores de los lobos?
– Pero debería usted recordarlo. Fue parte de su historia.

(dicen que quienes no guardamos ni convocamos, y dejamos desaparecer los recuerdos, nos quedamos desprovistos y vacíos, dependientes del futuro, porque el pasado no nos pertenece)

– No lo creo. La memoria tiende a ser despótica, invasora y excesiva.

La cosa es que a pesar de lo demorados que íbamos y de las ausencias extremas que los dos llevábamos encima, llegamos a tiempo (ahí adonde las paralelas se unen) para ver al verdugo vestirse de ceremonia: Una a una –pudimos verlo muy de cerca y casi vivirlo en carne propia- se acomodaba las navajitas.

(los verdugos también tienen toda una historia con el tiempo y los apuros que nunca celebran, porque los apuros vienen de la necesidad del sujeto de buscarse a sí mismo, y sabido es que a los verdugos sólo les interesa saber si durante la ejecución tiene pensado llover (“don’t rain on my parade!”) o si pueden salir tranquilos, sin miedo a que se les corra el maquillaje)

– Y por qué no los escribe? Si para eso, en el afán de conservar los recuerdos, el hombre inventó el tiempo y la escritura.

(y escribió, sistemáticamente, por siglos, cada detalle de su historia, cada dato, cada sensación)

– Para conservarlos o para reinventarse?
– Véalo así: Al escribirlo, se volvió un productor de la exteriorización de sus recuerdos.
– Eso es inexacto. Los recuerdos son inasibles: la memoria siempre exagera los contornos.

(y los negros, y los blancos…)

En realidad, nosotros éramos de los que opinan que la esencia de las acciones está en la previa, en la preparación del momento, y no en el momento en sí. Por eso es que vivíamos a mil, yendo de una celebración a la otra, buscando los camarines de los verdugos y –claro que dependiendo del sistema en el que estuviéramos inmersos- también de los payasos. Verlos maquillarse era el premio a todos nuestros viajes. La búsqueda misma del vínculo entre la preparación como tránsito –o trance- y la muerte –o la carcajada, vamos- como hecho final.
Si yo hacía animalitos de sombra con las manos, o tomaba distancia escondiéndome en mi hombre, si había sido yo la que corría a dibujar, o no, quiero decir, recordarlo ahora, qué sentido puede tener?

– Yo creo que hay un tiempo para guardar y un tiempo para olvidar…
– Todo es olvidable.
– …y uno para apurarse y otro para llegar.
– Pero si nadie nos espera, por Dios…!

Vimos en detalle todos los principios y todos los antes de todos los principios. Era una delicia vernos mendigar y relamernos como gatos los restos de la Gran Sardina Creadora. Un deporte bien resuelto para nosotros que siempre habíamos vividos limitados por cuestiones económicas o de geodesia.

– Pero ahora ya ni eso. Ni esa curiosidad nos queda. De hecho, yo creo que ya no tengo estómago para estas navajitas. Y sin embargo, no pasan más de cien noches sin que extrañe ese fulgor. No las cuento una por una, porque eso de contar es parte de lo que le decía de la memoria. Como cuando hay que contar las sílabas para poder decir que algo es poesía. Dígame si no es ridículo!
– Yo creo que no.
– Usted es de los que estudian el Origami? De los que leen en detalle las historias que otros escribieron para protegerse?
– Es más entretenido y útil que olvidar.
– Claro. Leer en lugar de olvidar. Es lo que ellos buscan. Fecundarnos con su producto. Objetivan los recuerdos, literalizan su memoria para alienarnos y que nosotros los regestemos. Ese es su método de conservación, entiende? Nos invaden, nos embarazan de su producto plagado de fonemas intrigantes, fonemas de vanguardia, activos y pasivos esmeriles. No lo ve? Por favor, que está clarísimo!
– Entonces, es por eso es que usted ya no lee?
– Leer? Leer es lo de menos. Lo que importa es olvidar. Acá no pueden hacernos nada. No entiende? Cuando yo me olvido, acá llueve. Entiéndalo de una vez. Léame bien: Cuando yo me olvido, acá llue-ve!

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10 comentarios to “Funny Girl”

  1. Maguila Says:

    Las lecturas, los recuerdos propios y ajenos, los mismísimos conocimientos, el “¡cul-ti-vo del in-te-lec-to, señora!”, el mismísimo dominio del lenguaje; toda esa información atiborrando la memoria y la conciencia, anulando al sujeto, impidiéndole encontrar esa esencia universal adormecida por el desborde de información inútil acumulada. ¿es la idea? ¿Estaremos alienados y ciegos creyendo que la tenemos clara? Buen post.
    Beso

  2. V. Onoff Says:

    “I keep the wolf from the door
    But he calls me up
    Calls me on the phone…”

    Sé que conoce este tema, Laviga (y sino, debería).
    Lo que no sé si conoce es que al abrigo de esa melodía alguien sinceramente perverso escribió “Annemarie”,
    la historia de una chica que veía los recuerdos de una manera
    un tanto especial.

    Lobos, recuerdos… todo está tan tan relacionado que asusta hasta la alegría, vea.

  3. Asterion Says:

    Algunas observaciones:
    a) Usted debe ser la fantasía de los productores agrarios. Con la técnica de leer frases de Narosky (demasiado fáciles de olvidar) iría provocando chaparroncitos zonales.

    b) ¿Qué fué de aquellos verdugos que usaban capuchas y no temían a que se les corriera el maquillaje? La modernidad nos quita instituciones y el señor Ibarra sigue sin hacer nada.

  4. Laviga Says:

    Que estamos alienados, estamos alienados, Magui. Me quedé pensando el otro día en eso del discurso vacío (hoy mismo lo compro, mañana lo leo, y pasado lo olvido) y me parece que confirma lo que para mí es una parte de la sospecha. “Si escribo es para recordar, para despertar el alma dormida, avivar el seso y descubrir sus caminos secretos”.
    Y gracias por lo de la codificación del router. Ayer bajé Balnearios a una velocidad de entre 80 y 140. Cómo me estarían afanando señal!!!
    Conde… hm… debería googlearla para saber de qué se trata, pero, viniendo de usted, seguro que es de Radiohead. O nof?
    Y claro, es entendible lo de Annemarie. Las fotógrafas siempre ven los recuerdos de una manera muy especial. Muy olvidables, digamos.
    Aste, vio? Hasta aquella solitaria vaca sería feliz. La desmemoria es un negocio re-don-do.
    La b no me la sé, pero para mí que usaban capuchas PARA que no se les corriera el maquillaje.
    Y lo de Ibarra… que decirle. Indignante, como siempre.

  5. DudaDesnuda Says:

    Yo tengo esa cosa de la asociación un cacho desvirtuada porque te leo y me acuerdo de unos versos de Pessoa que decían más o menos así:

    Pero queda siempre, porque el pobre es rico en algo, si busco bien, la gran indiferencia con que me quedo. Lo escribo para recordarlo bien.

    Igual, a mí me está alcanzando el Alzheimer y no está tan mal después de todo.

    Besos desmemoriados

  6. Tia Clari Says:

    Nena, te acordaste del cumple de mami patomusa, vos?
    ay como se la extraña !!!!

  7. V. Onoff Says:

    Laviga, disculpe esta intromisión extratemática y groseramente sensiblera, tan tangencial a sus textos como el Halley al Sol, pero mire… mire si no da gusto ver a la otrora famiglia unita… Padre, Hija, Hermana, Tía, Amante, Sobrina… Ok., recojo el lagrimón que se me piantó y rajo.

  8. Laviga Says:

    Duda, no sé si cuando se escribe se recuerda mejor. Para mí que pasa como con las fotos, que uno después teje el recuerdo alrededor.
    Clari! Claro que me acordé. Y también del tuyo. Y también le avisé al Conde, que ese mismo día festeja también un asuntito.
    Conde… vaya, pero no se pierda. Mucho.

  9. V. Onoff Says:

    Asuntito…

  10. roberto sanchez Says:

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