En cubierta III

Mi puesto de vigía me confiere una dudosa intimidad. Compruebo que existo. Me siento redimir aquí arriba.
Ocultarse es sinónimo de que afuera es una guerra.

Desde esta cumbre, el barco se ve como un gran zapato de madera. Los ochenta metros de perímetro que nos enmarcan parecen patinar sosteniendo la tibia virulenta de un cuerpo amputado.
A esta altura ya nos hemos hecho las preguntas más urgentes (a nosotros mismos y luego entre nosotros y después al espejo y también a las paredes y al resto de las cosas) pero nadie ha llegado a ningún lado ni ha obtenido respuestas.

(el capitán nos consuela diciendo que es mejor conservar ciertas incógnitas como una reserva de energía o una pócima secreta para cuando sea necesario)

En el barco hay unas cosas que gritan y cada tanto debemos sumergirles las cabezas en el agua para que se callen. Entonces el mar se oye como respiraciones.
Las manos nos quedan temblando después de eso.

(el gato gris quiere volver a cubierta pero no sabe cómo bajar sin mi ayuda)

Anoche sufrimos la llegada del verano más caliente de la historia. Estábamos todos jugando al juego de los siete errores, enroscados a las bufandas, cuando llegó. Creo que fue una gran suerte que semejante verano haya durado sólo una noche y la mitad de la mañana de hoy. Con algo más de sol habríamos muerto. El secreto de este juego está en pasar los ojos por los detalles. Nos envolvimos en telas mojadas para soportarlo. Una especie de Braille pero por los puntos menos sobresalientes. Eso nos refrescó un poco. Por la topografía latente que deja la melancolía de lo general. Por el agua mezclada con el viento. El juego de encontrar los errores como si las diferencias… como si fuera mejor encontrarlos que aguantar la disonancia.

(hoy no tengo intenciones de ayudar al gato)

Todavía quedan en el barco algunas cosas a las que no les hemos puesto nombre. Eso nos inquieta aunque no sean tantas esas cosas, ni llamarlas tan urgente. Nos preocupa más cuidarnos de que no vuelvan los días anteriores. Son los peores. Porque son los días en los que hay que decidir algo, y decidir es siempre una separación.
Solamente nos separa una decisión.

– ¡Tiremos los relojes por la borda!

Pero ya no hace falta. Hace tiempo que en el barco no hay relojes.
Todo el tiempo es tarde.

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12 comentarios to “En cubierta III”

  1. Gisofania Says:

    Me re enganché con la saga ésta.
    Ahora es como esas telenovelas con las que una se droga cuando la vida pasa abajo del sillón hamaca.
    Hay más?

    “Eso nos refrescó un poco. Por la topografía latente que deja la melancolía de lo general”

    Lo parió!

  2. Asterion Says:

    Vig, esto no es capsioso, me extraña su categórica afirmación final. Si todo tiempo es tarde todo llega en el pasado, luego no hay ni presente ni porvenir, sólo pasado. Tal vez eso confunda al capitán pues sus órdenes no afectan lo actual y desde ya, la vigía solo verá cuerpos flotando y jamás la costa, pues adelante es el temprano para el barco. Disculpe si no me hice entender.

  3. Laviga Says:

    Giso, y eso que todavía Arnaldo no empezó con los bisfes…
    Aste, oiga, no me quiera venir a confundir con frases Nike del tipo “el mañana es hoy”, “just do it” etc. que al capitán ya lo tenemos lo suficientemente complicado.

  4. pablo Says:

    Me sumo a la degustación del detalle en la misma frase que destaca Gisofania: “la topografía latente que deja la melancolía de lo general”, que se me queda dando vueltas en el marote…

  5. UVT Says:

    Ahora me trajo desde el olvido un viejo título : El viaje de un largo día hacia la noche.

  6. DudaDesnuda Says:

    Y a mi me hizo recordar a “La isla del día de antes”.

    Besos sin minutero

  7. Laviga Says:

    Pablo, buen provecho entonces. Y gracias por la “mención”.
    Duda y UVT, no veo la hora en la que comenten en otro lado diciendo: Esto me recuerda a una saga que leí en Laviga…
    Besos y referencias…

  8. Julia Says:

    Hola, buscando Diégesis, que es el adjetivo con el que apode a mi amiga Noelia, encontre esto, me sorprendio. “Otra que lleva la marca de Bianco (quiza sin saberlo como el caso de noelia)le comente a mi amiga”. Concluimos en escribirte algo, bueno este es mi mail: soyunpixel@hotmail.com

    saludos!

  9. P. C. Says:

    ¿Queda mal si digo que me gustó y nada más?
    (No tengo nada filosófico o literario que acotar).

  10. Laviga Says:

    Qué bueno eso, Mr.! Simple como Libertad.

  11. Berugo Says:

    Laviga… sos torta?

  12. Laviga Says:

    Tan feliz me ves, Beru?

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