En cubierta

Decir por no hacer y hacer por no decir. Eso, y nada más que eso, es lo que forma las cavernas.

Viajo en compañía de un barco que hace zanja rumbo a Sudamérica. Vamos a la velocidad de los ciegos (se hace lo que se puede durante las curvas). El agua quieta nos retiene en nuestro afán tácito y lento.
Todos quisimos no irnos de casa, pero a las casas no iba a llegar la inspiración que nos fecundara a cada uno su marcha.

– Colgada como un vestido en una de sus perchas, sólo aparezco cuando busca sus camisas. No debo moverme.

El barco hace escalofriantes pausas. Algunos dicen que para meditar, otros que para tantear con sus manos el fondo, sus dedos a cerrar los ojos de los mapas muertos, desnudos entre algas.

– Desde la silla, colgada, soy su esclava, su señora, su bufón y su tumba. Me ofrece vino cuando tiene sed y me pregunta mi precio hojeando la carta y su cartera.

Y cuando las manos vuelven a la embarcación, retorna el viento y seguimos navegando. Pero barco y capitán han cambiado el sentido de todo y debemos aprender los nuevos nombres de las cosas. Salimos de un error para introducirnos en otro.

– Su muñeca en la pared. Mis ojos abiertos día y noche.
Sin descanso.

Nadie nos convoca. Nadie nos nombra fuera de este barco. Rodeando las salidas el silencio no amenaza: cumple.
Hay bicicletas para todos pero yo me pregunto cuánto se puede pedalear en cubierta sin enloquecer por completo.

– Soy un retrato colgado en su cuarto. Oigo que por detrás de mí alguien me llama. Es la misma voz de siempre. Si pudiera darme vuelta sabría que no hay nadie.

Tal vez sea su condición de posible lo que acabe por evitarnos las sales de un mar de placeres y degradación. Tal vez aquel haya sido el momento del insecto y en un rato ya no nos interese más que volver a la clausura de la máscara. Hemos de volver antes de perder de vista las orillas o podríamos dejar de ser lo que somos.

Cuando lleguemos a la costa, me descalzaré durante una sección del silencio y vomitaremos el mareo a orillas del lago en el que efectuamos las prácticas.
No hay nada que hacer ¿de qué me asombro?
Siempre fuimos intrépidos balseros de cuadripléjicas lagunas.

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11 comentarios to “En cubierta”

  1. Puck Says:

    Yo quiero bici.

  2. Laviga Says:

    Pero claro, Puck. Con cambios o playera? Mirá que de eso depende cómo termines entonando la nota pedal, eh…

  3. Luc Says:

    Ay, Lavi, Lavi, Lavi… te voy a hacer el más grande halago del que soy capaz.
    Este texto tiene la maravillosidad, majestuosa, magnífica y marabúntica de las historias del Nuestra Sra. de Getxu, de mi queridísimo, admirado, pope máximo, único héroe vivo, el Kaiser Xavier Purr.
    Me dejó la misma sensación. Tiene el tono, el tema, la cosa flotante, salpicaduras alegóricas y, sobre todo, lo escribiste vos que cada día lo hacés mejor.

    Sin motivo real sale y se pone el sol sobre el mismo mar, nuestra tumba, ésa que habitamos. En la tarde, como es lógico, se alarga hacia ningún lado la sombra única del barco. Triple crucero habitado de malos ladrones. Las nubes en el cielo adoptan formas desconocidas, olvidadas. Todo se tiñe de fuego allá arriba. A bordo del Nuestra Señora de Getxu brilla cada cosa como en una luz que no nos pertenece.

    Y así, hasta la eternidad.

  4. Tamarit Says:

    Iba leyendo y pensaba: ¿a quién me hace acordar? Ciertas frases, ciertos giros… Respuesta: a Aldo Pellegrini.

    Saludos.

  5. UVT Says:

    A mí me hizo acordar al cuento que contaba mi abuela. De cuando se vino, sola, a Sudamérica, en la cubierta de un barco. Lo contó tantas veces que al final era como un viaje imaginado, como un sueño.
    Besos.

  6. Laviga Says:

    Xavier Purr, Aldo Pellegrini, la abuelita de UVT… No hay caso, cuando uno es versátil, es versátil…

  7. Gisofania Says:

    El asombro es un hacer propio del decir.
    Ahora bien: para descalzarse en la sección del silencio ¿hace falta llenar algún formulario?

    [Agradecería me envíe la respuesta al sitio web ut supra]

  8. El Chico del Horóscopo Says:

    Alguien especial tendrá el arte de sacar lo mejor de ti, tu parte más amorosa, Laviga. Respecto a tu salud; quizá durante la etapa que estás viviendo vas a tener que asumir más desgaste emocional. Vives un buen momento para cerrar un acuerdo, presentar algún proyecto económico, comprar un teléfono inalámbrico o solicitar un aumento de sueldo.

  9. Laviga Says:

    Giso, sólo necesitás el carnet de revisación al día. Y la cuota paga, claro.
    (ya vi tu barrilete cósmico. Por qué la palabra barrilete me lleva indefectiblemente a Maradona?)
    ECDH, lo del teléfono es urgente, es cierto. No se puede hablar atado a la pared como feto a su madre. Hoy mismo me lo compro.

  10. chinaski Says:

    deberías. hacer. una. canción. y meter esa última frase en algún lugar.

  11. Laviga Says:

    Chino!, si si, justamente estamos en tratativas con la banda de la Armada Argentina.

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