Digamé Licenciado

Una vez, yendo por una ruta, mi viejo cambió una gorra por dos frutas y se sintió un campeón. Hasta ahí todo bien, pero a los dos kilómetros quiso que mi hermano y yo le diéramos las nuestras para seguir con el negocio.
Había muchos misterios. Ese auto era como un callejón donde a veces se oía alguna música perdida o rasante y otras un silencio ideal sólo para el sufrimiento o para la creación de pensamientos obsesivos.

– La bestia me ronda esta noche como antes volaba por adentro del auto. Va a querer, digo yo, ajustar el cuerpo contra los argumentos y después va a quedar todo el tapizado pegoteado. Yo no sé si atarla o ir preparando el jabón y los trapos.
– Y viste cuando te mordisquea los deditos… Levanta los ojos para que veas que en verdad lo que quiere es comerte el hígado. Y después sólo queda pensar ¿Adónde guardo el hígado ahora?
– Es que dan ganas de comerlo. De morder, yo entiendo. Es tan estéril todo sin la parte de los filos. Es desesperante. Como imaginar a Piazzolla tocando bluegrass en el Tibet.
– No hay caso, no, yo no lo puedo entender. Para mí que a la música hay que hacerla circular para que no se escape del cuerpo. Sea cual sea.
– ¿La música o el cuerpo?
– No sé. Ya te dije cómo son las cosas y vos sólo querés que nos encerremos en el placard a escribir mensajitos verde agua el uno contra el otro.
– Es que cuando los escribo ahí adentro siento que me salen con menos grito, como con nueve defensas y sólo dos delanteros. Son los viejos filtros ¿qué esperabas? ¿Filo?
– ¿Entonces vos decís que estamos condenados a cantar para siempre estas mismas canciones de mierda? ¿Nunca otra cosa? ¿Cómo puede ser que todavía queden oyentes para estas músicas?
– Podríamos alquilar gente que se ría por teléfono, si querés, para no aburrir a la audiencia.
– A mí con un solo acto me sobra y cuanto antes se vacíe la sala por mí mejor. El resto, a la hornalla, que se queme junto a las tostadas. Yo no voy a mirar.
– Pero ¿y el olor?
– El olor es una gran parte. Hace un tiempo me ofrecieron un mundo sin olores pero no lo acepté. Me pareció que podría ser algo similar a no vivir pero estando despiertos.
– No mirar es otra de las formas de esconderse. ¿Por qué todos se esconden? Decime ¿tienen la saliva apelmazada?
– La gente que se esconde sólo sirve para escenografía, y se sabe que vale más una mesa que alguien que se esconde. Una mierda.
– Yo sigo sin entender. Para mí que es algo con la saliva.
– Es la mierda. Viene por ese lado.
– Puede ser. Es que mierda, saliva y vergüenza es lo único propio que nos queda, en eso estamos de acuerdo. Y eso se cuida hasta lo último. El resto si, se puede dejar secar sobre la hornalla que no interesa.
– A mí se me complican algunas cosas, como ser la diferencia entre “lo único” y “lo último”, y ante esa duda prefiero edificarme una muy buena tapia llena de carteles de “Peligro” “Warning” “Achtung” a la que, en tu honor, llamaremos Mierda o Vergüenza.
– Todo un detalle, pero son dos cosas diferentes. Pensar que son la misma cosa sería como confundir a Urdapilleta con Tortonese sólo porque alguna vez los nombraste de corrido.
– Esos carteles no sabés cómo me salvan de las catervas de idiotas y de los modelos básicos de la lencería cerebral. Es casi instantáneo.
– Si, si, extremadamente interesante, pero para la bestia un “Don’t trespassing” adornado con colgajos humanos es la gloria. La bestia huele la sangre a años de distancia. Es como la casita de la bruja del cuento de Gretel. Demasiada golosina. Y las golosinas no despiertan ni respeto ni indiferencia.
– Yo antes guardaba un montón de dulces en la heladera y para conservarlas me compraba todos los días una o dos pizzas de fugazzeta. Ahora creo que todas esas cosas están vencidas, pero no me animo ni a mirarles la fecha. ¿Cuánto tiempo habrá pasado?
– ¿En años o en fracciones de segundo? Yo también llevo vencidas muchas delicatessens y rotas cantidad de muñecas porque yo estaba ahí y no supieron disfrutarme ¿Entendés? ¡Yo estaba ahí!
– Es un misterio, si, si. Lo raro del tiempo es que alcanza para todos pero nunca para todo ¿te diste cuenta?

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3 comentarios to “Digamé Licenciado”

  1. cualquiera.net Says:

    http://boomp3.com/listen/bzvza3bn5_n/cuartoelemento-libertango

    http://boomp3.com/listen/bzvzvbqzp_j/cuartoelemento-_-oblivion

    beso.-

  2. Creemos que esto es especial para usted Says:

    I Premio Nacional de Narrativa Optimista “Viento en Popa” (España)
    31 de diciembre de 2008

    Con el objetivo de publicar un libro de narrativa
    optimista, vital y positiva, la Editorial
    Hipálage convoca la primera edición de un
    certamen muy novedoso y original; se trata del
    Premio Nacional de Narrativa Optimista “Viento en
    popa”

    Si está usted interesada, por favor comunicarse con Luc

  3. Laviga Says:

    Josef, se agradece. Muy apropiado.
    Luc, creo que paso… el premio ya es tuyo con “wachumancien spirit”

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