Lobo Sapiens

Yo ya no debería concurrirme.
Hay un terror inexpresable durante el minuto racional
que antecede al amor.

Puede pasar un tren o una manzana transportando conejos que da igual. Da igual lo que cruce la calle, lo que calle, o lo que se vaya a decir.
Cuando Fermín vive, da igual si la pena asciende o enciende la ruta. La vida de Fermín es una solución psicológica que se adecua, se amolda, se adapta, a veces como humo, otras veces como plomo tibio a las formas del mundo.
El ministerio del resquicio en sus paredes, de las grietas formadas por las dieciséis bocas que inhalan sexo exhalando sus secretos, hace de mis ciencias sobre él, una licuadora llena de ojos que miran del museo privado de la noche, la sala exacta, la sala de la noche especial en la que la suciedad nos alejó de nosotros para abandonarnos a pesar de las letritas de colores que habíamos ido dejando migar desde el rechispe que hacíamos cuando frotábamos palabra con palabra para que nos hicieran de antorcha o de bengala.
En la noche especial, que es cualquier noche.
Y yo no hago nada más que escucharlo y decir. Es que, a veces, escuchar o decir pecados es más excitante que su cometer.
Y Fermín dice. Y yo creo en Dios.
Y creo en la tibia búsqueda del tempo, con todas mis cabezas encorvadas sobre mí, meneándose lisérgicas.
Y Fermín dice:
– Hoy no voy a dejar que me entrevistes la floración ni a mis datos impares.
Y ahí, ya nada más le escucho decir a su espectro y entonces digo yo y me vuelvo inhumillable en mi decir.
Él me calma la inquietud de tener que ser siempre antes que el despertador, sin ser última, ni tampoco la primera, sin saber adónde suspirar las risas que flotan como nubes sobre mi plexo buitre, sin transformaciones, sin arabescos.
Su decir son ríos de neón iluminándome la cara. Son las telas que una araña les desteje a los fantasmas que viven entre los marfiles de mi cuarto violeta.
Fermín me enseña que es imposible fraccionar el límite. Que es improbable que yo desgarre el cordón si me forro los dientes con la profilaxis blanda de la palabra lengua. Ese conmovido músculo, palenque, gatera de la letra, tajada de mi carne que aún no se digna, que aún no se alma.
Él me enseña porque él es todo lo que hay que saber.
Su alma tiene aturdidas a las noches que el mundo dejó escapar en cada exhalación.

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25 comentarios to “Lobo Sapiens”

  1. Gisofania Says:

    Capisco. Cuando ansiedades oníricas como ésas a mi se me da por renovar mi desprecio hacia el psicoanálisis

  2. Asterion Says:

    Lo bueno es cuando en una pareja se dan esos diálogos fluídos

  3. Laviga Says:

    Giso, no sé. Yo estoy tan zen ultimamente…
    Aste, cómo me ve emparejada con Barthes y hablando de intuición?

  4. LIVIO Says:

    Hay un terror inexpresable durante el minuto racional
    que antecede al amor.

    Minuto Odol en el aire… cri cri cri… Uy si que miedo… Respuesta: Las manos de fermín de Spinetta…

    Con seguridad!!!!

  5. morgana Says:

    Yo quiero (después de que un soberano duelo que estoy evitando, me desprenda de lo que aún estoy prendida) un Fermín.
    Es mucho, lo intuyo. Pero para regatear estoy con tiempo.
    Toda una vida, digamos.

    Saludos culinarios.

  6. un viejo tanguero Says:

    Los fantasmas atrapados en las telas de araña regresan cada noche a los cuartos violeta, porque las arañas, que no se los pueden comer, les destejen los hilos y los dejan sueltos.
    Una de dos : o fraccionamos el límite de una buena vez, en un minuto de racionalidad, o tomamos un poco de olvido disuelto en solución psicológica, unas gotas cada noche.
    De este modo dormiremos en paz, y aunque pasen trenes cargados de conejos, no nos vamos a despertar antes de que suene el reloj.
    ¿O miento?
    Besos.

  7. Laviga Says:

    Livio, coooorrecto!
    Morgana, tu intuición está aceitada, aunque Fermín sea ideal más para atravesar duelos que para reemplazarlos o volver a empezar.
    UVT, usted miente. Sin duda.

  8. Luc Says:

    Uh…sí, cómo olvidar a Fermín Rechispe, uno de mis novios de la adolescencia. Éra pura pasión, tanta, pero tanta tantísima que finalmente, luego de frotajes y frotajes hizo combustión y terminó quemado a lo bonzo.
    Menos mal que yo usaba antiflama, sino no estaría para contarla.

    Lindos recuerdos de juventud… ¿verdad?

  9. micha Says:

    Ando apurá! No leí los comentarios para no mal influenciarme. Solamente diré que “los minutos racionales en el reloj del amor” me tienen los ovarios expandidos.
    Disculpe la grosería y la intempestuosa visita.
    Saludos a los que pasaron por aquí y no saludé.
    Y a semejante anfritiona, por supuesto. Alzo mi capelina ante usted, dama.

  10. Laviga Says:

    Luc, tu comment me hizo comenzar una investigación sumamente profunda sobre la combustión espontanea humana. Conclusión? Siempre quedan sin quemarse las patitas de los finados. Investigaré las razones y escribiré guiones para documentales sobre la serendipia de ciertas ideas. O algo así.
    Micha, ((Micha???), qué hacés apurada a la 1:21 am?)
    Yo hablaba del minuto racional que “antecede” al amor. “Durante” el amor, minga de razón.
    Y bajá esa capelina, querida, no me hagas papelones…

    (que me están mirando desde Hidulya)

  11. María Chucena Says:

    Y desde la Choza. ¡Ojo!

  12. inx Says:

    SI ES AMOR QUE EMPIECE Y YA…

  13. Asterion Says:

    Laviga, qué buenas reuniones arma usted

  14. Laviga Says:

    Machi, si claro. Todo esto de las residencias me recuerda mucho a mi infancia, mitad en Barrancas de Belgrano, y mitad en barracas de Laferrere…
    Inx, definime “amor” y vemos.
    Aste, y si… es lo que tengo…

  15. Matu Says:

    Para mi que el tal Lobo la endrogó para darle bomba.
    Y usté sabe, Luc. Yo también he estado a punto de consumirme en el frote por combustión espontánea.
    … pero por suerte soy eyaculador precoz.

  16. Pal Says:

    qué edad tiene Fermín? de eso depende mi respuesta… (alguien me la pidió? en fin)

  17. Laviga Says:

    Matu, si me dejás hacer un cambio a nivel “pastelero”, onda “bomba” por “masita”, te doy el supuesto por válido.
    Pal, vos sabés que acá todo es bienvenido, no? pero… ¿tu respuesta a qué pregunta??

  18. silvia Says:

    el alma de fermín aturde las noches…eso es una belleza, doña. aunque a veces fermín me parece más bien un energúmeno desalmado.
    un placer leerla, ayer casi me les voy al humo pero no tenía baby sitter que me asistiera para mis devaneos amistosos
    besines muchos

  19. inx Says:

    Amor es ése minuto que antecede, Viga. Ah, y nunca tener que pedir perdón.

  20. Laviga Says:

    Silvia, la maternidad es un viaje de ida. Pero ya habrá revancha.
    Inx, posta lo del perdón? mirá que a mí me dijeron que amor eres tú.

  21. El Samurai Entiende Says:

    Precioso.

  22. pdi Says:

    Y ese terror es justamente válido (si de verdad pensás en lo que viene). Es como empezar el primer día de clases.

    Ah, yo siempre con las remisiones a la infancia.

    Siempre copados tus textos, viga.

    Un besote.
    😉

  23. Laviga Says:

    Samurai, no te pongas en gastos.
    Pdi, pero estrenar las Ciudadela y los lapicitos compensaba…
    (guiño)

  24. Pal Says:

    pero cómo?esto no es todo solo una gran pregunta? vaya! otra vez equivocada (y respondona…)
    Igual… y qué edad tiene?

  25. Laviga Says:

    Bueno, si es fundamental ese dato, y en el caso de que Fermín existiera, no me queda otra que inventarle también una edad. Vamos a decir que pisa los 40. Y en puntitas de pie. Como Julio Boca.

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