Satellite Of Love

Como sentarse frente a la verdad y tener que mirarla a los ojos hasta hacerla callar por abandono. Nuestro.

Cada tarde Valdez se apiada de la luna y recorre Buenos Aires recogiendo para ella luces viejas y pinceles.
Nada hay más rotundo que lo que hace falta, ni condena mayor que reflejar para siempre todo aquello que es ajeno.
El irrefutable dios de cada historia maneja un barrilete pretendiendo ignorar a los espejos que lo muestran con descaro y de cuerpo entero.
A Valdez no le gusta que lo desprecien sin razón y por eso su piel miente el misterio. Su boca escupe las poesías que de a ratos hacen sombra sobre ciertos vientres.
Yo creo que si Valdez quisiera dar un paso más allá, él lo daría, pero encomendándose al error como para asegurar el hecho de que va a morirse como un perro.
Una mujer lo espera desnuda y lista, y Valdez le pide al Universo que le tape con lluvias el amor y la vergüenza.
Comienza a llover y a Valdez una sombra acribillada le dibuja un rombo gris en el medio de la espalda.
La mujer cierra su cuerpo.
Valdez se aleja, se inclina, y recoge del suelo cuatro lamparitas usadas.
La rota le hurga el dedo índice y él las deja caer.
Hay una única que tiene la cortesía de no explotar y es la que por error golpea sobre su pie y con sinuosa gracia rueda hasta depositarse en el suelo.
Las otras dos revientan como dos hijas de puta.
Dios detiene su juego, y a medida que el barrilete se le enrieda por los cables, él se va acercando a Valdez.
No se explica el argumento de la lámpara bendita, y de una memorable pisada la reincorpora al destino.
Los espejos multiplican hasta el último detalle.
Valdez junta saliva. Sólo piensa en la muerte del perro y en su propia sangre, que ya comienza a pedirle explicaciones.
La luna se boceta con envidia hijos negros en la espalda.
Dios quita los cristales incrustados en su bota, el barrilete es declarado donante y las lamparitas, arena.
La mujer acuna su cuerpo todo repleto de hijos, y el Universo, más lleno de intenciones que de eficacia, se sienta sobre Valdez, y rascándose la cabeza, relee la trama y se pregunta idiotamente, qué puede tener de malo morirse como un perro.

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8 comentarios to “Satellite Of Love”

  1. Pal Says:

    cómo te fue en Chile?
    Yo a la verdad la miro de lado y depende la cara que ponga le dirijo la palabra… ya leo el resto, pero el inicio muy bueno… voy trabajo y vuelvo.
    Un beso. (si, que tanto!)

  2. edwardo almereyda Says:

    bueno. he estado esperando mucho este nuevo relato de usted. Y su llegada me encuentra en tiempos de lo más “valdezianos”, por decirlo de alguna manera. Verdaderamente la situación de la luna es triste. mas la de los seres humanos como valdez es simplemente desoladora. No por morirse como un perro, no por cortarse el dedo indice, ni por tener verguenza, ni porque haya un dios barriletero dando vueltas. Es desoladora porque si. porque es valdez, porque es lo que es. porque usted escribe de manera que asi sea. un saludo. unas gracias. todo eso. edwardo.

  3. Asterion Says:

    Si, ¿qué tiene de malo? yo conozco algunas que murieron como perros y resucitaron como gatos

  4. daniela.- Says:

    como perros, como gatos o como ornitorrincos. morir es igual para todos. Al margen de esto, querida Viga (?) quería decirle q hace unos meses mis ojos disfrutan de sus letras gracias a un ser del sexo opuesto q me ha presentado su blog, y con él a usted.
    chapeaux por su palabra,
    un gusto,
    moi.-

  5. Laviga Says:

    Pal, precioso tu país. Y con respecto a la verdad… ella no oye, así que para qué hablarle, no?
    Edward, si si.. te leí algo así como muy miniturísticamente desolado a vos. San Telmo, Lugones, Saavedra… (“es el amor. Tendré que ocultarme o huir” J.L.B.). Cada día me alegra más esa casualidad que me hizo conocer tu blog. Gracias (todo eso) a vos.
    Aste, qué suerte que tienen, entonces, tanto usted, como esos perros. Los que yo conocí, no resucitaron (y algunos, hasta ni murieron después de muertos)
    Daniela, querida (!), mejor no hablemos de “ese ser del sexo opuesto”, que se nos va a desmayar acá mismo de la vergüenza. Dejémoslo que se mantenga escondido hasta que llegue la hora de que alguien grite “para todos los compas” y podamos decir: Yo a “ese” (el de tan galante ademán) lo conocí de pichón… (me va a odiar…. me va a odiar).

  6. laresacada Says:

    Todo muy lindo, pero mi palo santo no santa.

  7. Laviga Says:

    Imposible. Tendrá algún conflicto de redes o algo similar (tu casa es de hacer esas cosas). Volvé a intentar.

  8. Matu Says:

    ¿Qué Valdez?
    ¿El que jugaba en Huracán?

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