Punk Corn

Opera infantil, explicada en algún que otro acto.

– Esperá. Porque el verdugo ya está activo y afilando la navaja. La acción previa, la importante.

Hay un cierto perfume. Deslumbrante. Maneja los filos invocando una aceptación caleidoscópica. El apuro es todo eso. El final sigue estando siempre igual de lejos.
Dios tiene la idea y la está dando en el escenario que hay entre el hueso y la frente. Los dedos hacen de títeres, y las uñas de caretas. Nueve de ellos le pegan al décimo como payasos, como molinetes en ronda esperando su turno, pero todos toman distancia cuando la cuerda se tensa y se descorre el telón de la trepanadora, que parece una mortaja.
Abajo no hay nada y el telón se eleva como música desde ese siniestro simulacro de suelo.

– Somos nueve vampiros que esperamos. Nueve serpientes inseguibles surcando la arena que nos quedó en la escalera.

– Mirá. Allá atrás algo se tuerce, algo se sale de cuadro. Comienza el sismo, la conmoción. Las brujas se despiertan y se espantan. Ellas se dan cuenta y se abrochan el corpiño. Se atornillan a las manos al compás de las escobas. El mundo no espera.
(Tranquilo. Una extraña pose verbal se va a fosilizar, vas a ver, hasta convertirse en un banco de cemento donde sentarán a los magos para explicarles un poco. Del silencio. Mirá…)

– Atención. Escuchen. Hay dos silencios. Uno que suena como millones de escarbadientes rodando por toboganes de mármol, como fósforos que se encienden, como ballenas riéndose de Noé, y otro que es como el de los peces Udu nadándonos por el esternón.
Ese último es el difícil, porque es el del chapoteo del alma, que suena como náufragos que se asoman desde la afonía de una bañera cargada, como burbujas de saliva explotando frente al reloj mientras todas las agujas se clavan donde no deben (será que lo usamos a veces para tapar los gemidos?).

– Somos nueve almas celebrando a las culebras. Nueve estampitas de la medusa y el niño. Un móvil con nueve muñequitos budú adornándonos la cuna.

Y entre tanto, vuela la sangre del infeliz hasta caer como martillo, como accidente, como una primera derrota exorcizable a quemar en la galera.
Alguien del público se apiada:

– Usá los gritos como incienso que los respire, como emulsión, como razón que desea ser afecto o comunicación minúscula hacia otro tren analfabeto, inofensivo hasta la náusea. O como freno microscópico de una vacilación transitoria, efímera, pero a la larga bastante bien resuelta. Vos sos como un puerto helado. A vos te golpean las gotas de un mar que se ocupa nada más que del movimiento eterno y del orden oceánico, que se dedica a golpear cada piedra de a gotas, como escribiendo algo prolijamente estudiado, letra sobre letra sobre letra y así, en orden, como golpes, cortaduras limpias en tu cara, en cada brazo suicida y permanente. No las sientas.

Y la misma sangre que caiga, gota sobre gota, se leerá como el agua y la sal contenida en cada infierno.
Cada gota una palabra, una oración, un cuento, una buena letra pívot que gire hasta calzar en el destino pobre y exacto del fanático loop con el que dios nos entretiene a los nenes mientras nosotros vamos al kiosco esquivándonos entre todos para comprar algo rico. Ponele, pochoclos.

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Kaizers Orchestra “Di grind”

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9 comentarios to “Punk Corn”

  1. Asterion Says:

    Pero Laviga ¿adónde va a ver teatro? ¿De nuevo se metió en esos lugares del Abasto?

  2. Gisofania Says:

    como ir a un recital de los Parchís, pero con cuatro mediums más y el brazo de Tino como tótem.
    un súper pancho para mí.

  3. Luc Says:

    Vos siempre fuera de tiempo. Ahora que terminaron las vacaciones de invierno no vas y estrenás obra infantil.

  4. Laviga Says:

    Aste, es una adaptación de Los Diez Indiecitos. Ganó el concurso ¨Ponele Cómos a tu relato y decí lo que quierás¨ que otorgaba la municipalidad de la ciudad esa donde transcurria la película Un lugar en el mundo, cuyo nombre no me acuerdo.
    Giso, no querés una coca por cincuenta centavitos más?
    Luc, pero guarda que se viene el veranito…

  5. Asterion Says:

    Menos mal que el recurso de matar pollitos en escena no lo puso, Laviga

  6. DudaDesnuda Says:

    Pochoclos sí, pero salados.

    Besos y pedidos.

  7. livio Says:

    Pochoclos clandestinos … esos son los sabrosos

  8. edwardo Says:

    diez dedos diez niños diez extremos diez talentos diez futuros diez lágrimas diez finales, diez puntos. muy bonito amiga mia. un saludo.

  9. Laviga Says:

    Aste, moler a golpes a un meñiquito no es acaso una clara alegoría a los pollos?
    Duda, el pochoclo salado es peor que pegarle entre nueve a un meñique. Posta te lo digo. No podés.
    Livio, je je… todo un transgresor vos.
    Edward, muchas gracias mi amigo. Un honor tu halago.

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