Archive for 24 julio 2007

Tabaquería

julio 24, 2007

“la fiebre que escupo,
la rabia:
puntos de apoyo
en el camino oscuro del regreso a casa.”

como si fuera una luz desquiciada a la que hay que cazar y atrapar y coser cada noche. Una luz con la que puedo reiniciar una cansada, nueva e irresponsable exploración sobre el mundo del cual yo me declaro ausente.
(debería estar convencida de que así se resuelve la tristeza que estratégicamente escondí dentro del fuera de foco neural, pero…)
“No. No creo en mí…”
(a muchos les daría ternura mi aridez tan nítida de mí, como un dolor, una pena que se deshabla, que se desarma en rotos los pedacitos en los que de mí me parto, como una oscuridad cieguísima de dios, de plenitudes, como una búsqueda obcecada, sabiendo que buscar es simplemente ya haber llegado tarde)
Y tironeo entonces de mí a un otro, a alguna raicita de miedo exacto, a la sepultura visceral, al principal paisaje, y dejo a la pasión sin esperanza alguna de mundo.
Y los detalles se van fumando al espejo y el humo se cae de rodillas ante mí.
Sobre la sábana. Sobre la flaca pesadez de nuestros sexos.
Y me converso disfrazada de salivitas, de mensajes sin códigos, de fúnebres rescates.
Y fundo un transcurrir basado en la inacción.
“No. No creo en mí…”
Y así, eso que a veces me ausenta se resuelve sin mi presencia y mansamente se equilibra y me abandono del conflicto hasta que casi no quedan ganas de derrotas ni de íntimos cansancios.
“No. No creo en mí…”
Porque tengo una razón muerta, carente de toda belleza, una esclava mortaja sobre cada embrión concupiscente.
Una razón que exfolia máscaras a dentelladas desde el atrás murallón que la acobarda.
Una razón que sólo se hace a un lado cuando llega la roncha verbal, la hinchazón salvaje en la frente, la mutilación del decoro.
Y esa paz que sangran las puntas de los dedos, exhaustos, se hace dialéctica que me calma con su desplazarse entre estúpida e indolente como si fuera una luz desquiciada a la que hay que cazar y atrapar y coser cada noche. Una luz con la que puedo reiniciar una cansada, nueva e irresponsable exploración sobre el mundo del cual yo me declaro ausente.

David Bowie – Modern Love

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Bochorno Principessa…

julio 18, 2007

“Los ojos se han cerrado para no afrontar
que aunque parezca extraño, te quiero devorar”
Bebe

El rey la ha elegido de entre sus siete hijas mujeres y ha expresado ante su pueblo que enviar a la más bella hará que no se repitan los ataques del tan temido dragón.
Sus hermanas mayores la visten y la peinan, felices las seis de no ser tan hermosas. Frente al espejo, la pequeña juega a mover sus dientecitos de leche.
Su madre le explica como un último cuento que no debe temer, que todo será rápido si ella cierra muy pero muy pero muy fuerte los ojos.
Mientras escucha a la reina, ella comprende que ya no habrá más cisnes, ni patitos, ni ranas, ni sirenas. Hoy se acaban los príncipes y las hadas. No más sastrecillos, ni brujas, ni madrinas milagrosas. Piensa en lo rico que estuvieron los enanos y el pequeño Ratón Pérez y siente en las encías una fiebre que se asoma y en sus manos de muñeca un poder extraordinario. No más lobos ni Pinochos.
Hoy se termina la fantasía. Hoy de sus dedos salen uñas nuevas. Hoy estrena los colmillos.
Hoy el dragón se entera de cómo somos las verdaderas princesas.

Divine

julio 10, 2007

Cuando algo se les sale del plan, los dioses zafan con casualidades.

Las brujas constantemente me sugieren una vida de dedicada y elaborada decadencia, pero todo lo que ellas dicen es siempre aplastado por una voz secreta que sale de mis huesos. La sabiduría que comienza cuando los dioses se distraen entre las dos identidades del silencio para copular frente a mis inflamaciones mentales. Me siento más sabia y cínica que el infierno, y mientras mi cuerpo me habla y se mueve, yo me escondo en mi sombra, que pesa como cinco mil almohadas.

Pienso al mundo como un solo relato en el que soy dueña de todo lo que pasa. Para bien o para mal. Y siento que si no lo escribo en ese minuto, en ese exacto momento, corro el riesgo de convertirlo en un sueño y que ese sueño se desdibuje instantáneamente en el olvido. Los textos y yo nos escribimos mutuamente. Ellos me defienden de las vagas salpicaduras de algunas verdades, de la frustración anticipada, de la timidez del espíritu cuando piensa que nada de lo que siente es cierto y que el afecto es un simulacro, una metáfora ordinaria de algo similar a un alfajor de maicena o a una vacilación.

Hay que dejar de escapar del perseguidor que nos nubla y entender que aunque no corramos, igual vamos a mantener la distancia.
Hay que dejar de ver la realidad así, con cada objeto redefinido por otro que lo abarca y lo confina en límites artificiales.
Hay que dejar y dejar de dejar.

Estamos todos invitados a exudar destellos sin sentir que los brazos son como alambres de humo que no llegan a integrarse a la fonética del cuerpo. Algunos sujetos renegamos de estos dones porque aceptarlos sería condenarlos a morir.
La misión del adjetivo siempre fue demorar al predicado.

Ayer me desperté pensando en un Buenos Aires probablemente vacío y al rato empezó la nieve a desplazar todo de su lugar lógico. El silencio se defendía de su imagen esquizoide clavándose en los parabrisas. Flotaba hasta caer como remache de luna, como confesión de aguapalabra. Toda la masa del universo se travistió para hacernos el favor de una mentira. Ayer los dioses exprimieron sus forros y pintaron con semen varias galaxias de blanco.

Cadena Internacional

julio 4, 2007

Continuo con el legado que me dejó esta Yegua.
Lo acepto agradecida y lo cumplo con honor, aunque de ninguna manera lo llamaré “meme” porque ese es un nombre del orto para cualquier cosa que no sea una mamadera o pertenezca a un Jardín de Infantes o a un programa de Utilísima Satelital.
En fin…
Se trata de:
“copiar el segundo párrafo de la página 139 del libro que están leyendo”.
Aclaro que el libro que estaba leyendo (cuyo nombre jamás nunca diré y quienes lo saben se cayan porque si lo dicen será vuestra palabra contra la mía) no tenía más que 96 páginas, de las cuales 10 eran referencias bibliográficas que elegantemente omití leer para llegar lo antes posible a leer éste, cuyo “segundo párrafo de la página 139” a continuación trascribo:

“La odio.”

Chuck Palahniuk.- “Monstruos Invisibles”.- Debolsillo, Barcelona, 2003.

Convengamos en que Palahniuk es un tipo de párrafo corto, así que voy a trascribir un poco más (de onda):

“La odio.
Yo me pudro, después de haberme desangrado, con esa ropa de concubina travesti de Suzie Wong Tokio Rose que me han sujetado con alfileres en la espalda para que se me ajuste mejor.
Parezco una mierda muerta.
Parezco mierda muerta.
Apuñalaría a Evie ahora mismo por teléfono.
No, en realidad, le diría a la señora Cottrell, mientras colocamos la urna de Evie en el nicho familiar de algún lugar de mala muerte de Texas, que Evie quería que la incinerasen.
Yo, en el funeral de Evie, llevaría mi minivestido negro de Gianni Versace, ajustado como un torniquete, con metros y metros de guantes de seda negra amontonados en los brazos. Me sentaría al lado de Manus, en el asiento trasero del Caddy fúnebre, y llevaría puesto un sombrero de Christian Lacroix negro y grande como una rueda de tren, con un velo negro que luego podría quitarme para ir a una subasta inflada o a una venta pública o algo por el estilo, y luego a almorzar.
Evie, Evie estaría sucia. Vale, cenizas.”

Ahora les toca a los internacionales (la caridad empieza por casa) PatoMusa , Bart y Lobo.

Avisados quedan de que si cortan esta cadena yo no me enojaré pues me da lo mismo y el ruido de rotas cadenas no me aflige, pero sepan que hay instancias superiores a mí misma (aunque no parezca) que podrían tomar represalias que afecten el futuro de toda la humanidad “anche” (que en francés se dice curiosamente “meme”) los blogs de cada uno y los aledaños.
Así que… ustedes sabrán…