Capitular

Un alero de agonía, la aspereza de la sal contenida entre los ojos, una tráquea anegada en tinta seca.
Así la estrategia miserable del olvido.
Ya ves, no puedo ni nombrarte.

IV- (Forte)

Él se presenta
mayórdoma señal,
de mis palmas debatidas
sobre víctimas y agostos
Abril triunfa en desconciertos de cámara
de arrebato fatal
de comienzos
principios
y así
como todo
se envilece
también
el aire
El Rey
la voluntad de morir
la de matar en julio.
Y el fuego que siempre arde entredientes
acuerda
Y luego firma.

VI- (Fortísimo)

Era algo que golpeaba
pesado
las mentes
Y de las vendas goteaban las ranuras
(es que la cabeza siempre gira en algo,
decía)
las muertes detraídas
las figuritas importadas
gente que hubo, que amaron
y murieron
tan solamente.

V- (Allegro – Vité)

Decidimos los tres
dar al entierro por nuevamente terminado
Estampitas repetidas de nuestro álbum budú
Y me reí
Y recibimos a pesares
apretones
atriunfos
vinagre
y cada uno un cuatro inviernos
(con dependencia)

I- (Andante)

Migrando
(la desesperación pica en los dedos de adelante)
como panteras
de la selva a la selva silenciosa
oscilando huesos y miedos
Creyéndose música
en cualquier estadía
que le peine lisa sus pieles y espinas
(y de sus patas remueva la verdad más infecciosa).

VIII- (Magnificat)

“Magnificat anima mea Dominum”
Así practico los restos
los enseres usurpados a un amor inconveniente
y toca él del piano los más bellos tambores
armónica de nadies
y me describe sin hacerlo
la canción de las canciones
la de los cuatro olvidos importantes
(manos minúsculas firman escri(ben parti)turas).

VII- (Adagio)

Un bruto capital de savia vitalicia
colabora en silencio
al remedio
faro que se planta
grito que me empaña
Es muy firme su luz
De malicia en la frontera.

II- (Vivace)

Llegará.
Su gran ojo me guiña los paisajes.
Quizás cuatro docenas de polillas ayudaron a su venda
(ella luego mató a las polillas, se retiró y jugó hábilmente lo que había quedado abierto) La venda, que ahora se desliza a través de la frontera a jugar con los temblores.
Y con los oficiales. Ellos siempre soldados uniformes
infelices
sin sus mandos naturales
descorren y fuerzan fieramente
(pero ya tarde son para todo y no lo saben)
sus partes, el fuego opulento y el registro
el descubrir al hombre
que debía carne-gancho-hierro
ser
deshuesado compañero.
Graciosamente. Y acordó un paseo prodigioso
suave y fluorescente
a tiempo compartido en la deshonra
tarde
a golpear las pieles
intento guardarino en la etiqueta del trapo bien a tiempo.
Por qué el infierno, decía, era su venda, y ella
y ella

III- (Pianissimo)

ella no importaba

Los millares de manos invisibles
Femeninas lumbreras
saldrán a auxiliar a los vencidos:
Amar a tiempo de la venda,
haciendo de una sección entera
la secuencia de sus solos de violines.

IX- (Presto)

El resultado fúnebre integral
nuevoprincipio
fusión de tradiciones ambulantes
tus cenizas
antepasadas de ejecución
lenta caída.
Una venda extensiva
Tampoco cegaría la pena.

X- (Scherzo)

Mi guiño, por siempre vencida
Reparadora venganza
Vaya con mi firma
y mi cansancio
Mi sombrerazo final hacia la muerte.

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