Fumando espero

Life must go on. But it siempre happens que I always forget just why. It seems un hueco simbólico holding a little pool by the tide, a tepid boat, secándose inward from the edge.
Too much shaped la luna, le dije. Pero le dio igual. Luna’s waters striking my shore, pensé. Y que nadie ya me construya their houses inland in my mind. I know a winter when it comes…

Las coplas runicirculares de las psicorutas se doman en festivales extraviados, parajes anchos como la más divina necedad de creernos menos crónicos y así darnos permiso para escatimar el espanto.
Nadie en lo salvaje del alma resiste el escaleo de elevarse sin manubrios.
Y somos preciosimios inmaculados levantando sobre altares exóticos y resplandores fílmicos de cago de risa fácil, el maleo contagioso del éxtasis del letargo.
Borrones sin cuentas nuevas.
Hiperadiós y qué, si más quequé la risa empañe lo ilusorio hay otras instancias en fiel trinchera que hacen de lo extraño un modus ponens tan cruelmente afirmante que nos dejan los nos sin ninguna base cierta, entre otras extrafalencias, que para qué voy a enumerar si ya no hay tiempo ni nada.
Y el pebete masoqueado debatiendo entre tenido y cieguito de masiados y mesetas férreas. Implacables. In ex horable. Mesetas desalmadas como gárgolas gigantes enredadas entre cales, viento, nichos y pegote.
Y después, muchos, demasiados demasiados serían para tu tan tiernal escapadita, primoroso afán (agresiva acotación malrecibió), numerosos callos en tu retina, banda de USBs en desuso, ratón, oí que le decían.
Yo te fusilaría y diría que fue por tu bien, mi bien. Y sí, lo haría (capaz que lo hago), por incapaz (yo) o porque sí, o porque a lo mejor es parte de lo que partemente hay y debería, y bien, mi bien, para qué postergar si fue tan solo una misorden, a pedido del inestimable y nunca, por fortuna, lo sobradamente vilipendiado auditorio interno y soberano de miss misma que lo mira con velo y por teverte después.
Y ya de tan cierta la noción, la orden, loqueháyques y eso, me da como pasto seco (ese amargor de planta) hacerlo si ya ni pienso, pero yo nunca dejo sin cumplir mis lemas letanías así me lleve al misremísimo remísero demonio cada debo que final mente me cumplo.
La necesidad mezquina de temperatura ante el abismo de las letras, la singular galería de talentos, los frescos vacíos, la amarga densidad de los adentros voluptuosos.
Todo es nada más que una soga supersticiosa, un fuego fatuo, un exoesqueleto de espejos sobrebalsa de bastones manejándonos el magma.
Si el pasaje inverso de lo absurdo se dignase acaso a sumergirse en acertijos crípticos, de seguro florecerían palabras netas, desprovistas de velos o de aliento. Serían sustantivos firmes, adverbios naturales, verbos al desnudo. Porque no hay nada que la claridad explique y para entender está la poesía que marea los sentidos que al desaparecer hacen brillar al universo.
Nos esquivamos en la agobiante búsqueda de ser otros, en la minúscula razón del tedio. Apoyados en la pared, calesiteros banales, sostenemos la queja incansable ante la imperfección del pensamiento, sortija de Troya. Una sortija más que nos gira alrededando, hacemos tiempo fumándonos el alma.
El gesto como de escoba cepillando zapatos estancados en desgano, la lamida triste a la música, la trivial despedida final, la fetal indiferencia y la cuestionable belleza secándose en los ojos.
Buscamos segundos, apenas un instante sin arena en las orillas.

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4 comentarios to “Fumando espero”

  1. Lubis Says:

    a mí me gusta la poesía, sobre todo cuando la puedo ver en los demás…

  2. Laviga Says:

    a mí también…

  3. cip Says:

    Uy, viga, terminé exhausto. No por oscurecer todo uno termina resguardándose, recuerde que hay animales que ven en la noche. Es muy bueno lo suyo, se lo digo.

  4. Laviga Says:

    No sé por qué, pero leí esto y me acordé de vos, Cip:

    “Los gatos tienen una membrana tipo espejo en la parte trasera de sus ojos lo que les permite cazar y moverse en una oscuridad casi total. Denominado “tapetum lucidum”, la membrana refleja la luz después de que ésta ha viajado ya a través de la retina, dándole a los ojos otra oportunidad de atrapar los fotones a medida que realizan su segundo paso.”

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