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Trabajo Práctico Nº 1

enero 25, 2007

– i
Palabra que más cerca. lo que late esas ramas de exhalar lengua. de manos escondidas, y no es el plato ni el balanceo labiado ni todas las tardes de estornudar puentes tragando saliva y a esperar que se diluyan los rumores. un manojo de buenas intenciones y vicio. en el fondo somos buenos: no nos queda otra (algunos señores de piel estirada insisten en el chiste del perro y los cuñados) un enigma musical apropiado para masticarlo todo y quejarse a los besos.
– madre: hay algo peor que las uñas?
– no vamos a empezar con las preguntas ahora. y la calma.
– dale: nunca aprendí a leer líneas, ni ninguna otra cosa.
– tocame y ves: esta arena es días de cerrar las manos. no importa cuánto quemen los dedos ni hacer montoncitos con la sed de nada. un baile roto somos. y el resto se come. todo. como esconderse, pero para afuera.
– hace tiempo que quiero escribir gotitas.
– ¿de qué rabia estábamos hablando? con toda esta gama de colores pastel. y tan a mano.
habrá que nordeltearse o mandarse a hacer un sello. o un balde.
ii
conservo mi boleto
todavía,
pensaba vestirme de luces
y escupir balas en la boca del engaño. (ilusito)
hoy tengo una cosquilla en los dientes,
las manos listas
y una primavera
frágil
de aliento sostenido

– Guau, y yo tan sindormida tañendo sustancias que recuerdan y recuerdan que uñas y de carne y en el fondo qué? si nada labia la espera finalmente y nunca se diluyen las noches disfrazadas de noches (y no existe chiste, ni manojo, ni piel entre los pelos)
uñas, sed: hay algo peor que las madres? o el puño de arena puerca de vidas de cerrar
algo
vida
o nosotros
como sea, de cerrar
y no limar uñas que nos enciendan los dedos
mutilada la esperanza y roto el espacio y la pista
exprimir las últimas letras de los ojos no nos hace menos rabia
ni más puros los colores, tan a puño
los baldes, los señores sabios, las palabras que preñan al enojo
habrá.
pero nunca hoy
y conservamos el retorno comodín
y la mentira hecha estaciones (ilusito)
el ahogo no hace más que detener la risa

– El ahogo, entre otras cosas, cambia los colores. si no me creés probá dejar de respirar un ratito y vas a ver, al menos, estrellitas violeta arriba de los ojos. como cuando se mira mucho tiempo una luz blanca. como encandilarse para adentro.
si mahoma no va a la montaña irá a la costa, o al cono sur, o a la concha de su madre (esta última es, quizás, la más probable). por mí, que vaya donde quiera: no puede importarme menos.
cuidado: algunos incautos insisten en encender su pirotecnia al resguardo del día. no importa cuánto les avise, cuánto les demuestre que las luces se pierden, ellos la tiran igual. y creeme, no son comodines viejos, son cosas escondidas.
guau dicen los perros y a veces algunos hombres que destilan dientes perlados de un silencio lleno de gestos. guau y otras cosas dicen, cosas que guardan en frasquitos y frasquitos que guardan en alacenas que custodian casas que cuidan policías rabiosos. tanto quilombo para evitar el menor momentito de silencio. cuando a nadie se le ocurre nada (en la isla) abrimos un frasco y dejamos que el contenido gotee hasta el suelo, a veces por nuestras piernas.
¿cuando decís puño decís urgencia a manera de mordida, latido que rebota en la pija minúscula del alma? (después de todo, seguimos siendo jovencitos pudorosos: algunos le hacen a las rayitas descoloridas, otros a los gritos histéricos en recitales de los bítles y otros al punki, dicen. en el fondo es el mismo miedo a pura espalda inflamable) tragar aire para escupirlo distinto, pero sobre todas las cosas para que el lento moverse de nuestras panzas nos devuelva un pálido registro de vida.
no es lo negro ni el silencio que crece. no son espirales de estaciones teñidas por el espanto ni el loop de cranealidades quemadas: es nuestro grito, que encoge.

– Ni los perros mas locuaces guauguarían al recibir un mail premadrugado, la sorpresa para ellos no pasa mas allá de un dogui húmedo o un par de hamburguesas diet o ahogadoras. el pie (con su patada al hombro) se ve venir desde afuera, como si los ojos estuvieran cincuenta, ponele, sesenta centímetros adelantados mirando todo de afuera y sin darse vuelta ni cuenta nunca. y el depósito del agua se sigue llenando y parece que desborda pero siempre alguien nos tira de las bolas y el nivel baja un poquito y a cargar de nuevo de líquidos varios, sangre porai de luz transparente o a medio pudrir, pero eso sí, llenecita de estrelladas, destrelladas, dentelladas conchas maternales de encono azul y pirotecnia con sellos y estampitas de diosnossalve a todos menos a mí, diosnosabe cómo salvarnos y se come el comodín como grillos al cerote que salen de frasquitos que contienen frasquitos y adentro mares con botellas llenas de más frasquitos y todos vacíos y la sed que siempre se ocupa de todo y del alma macho con sus huevos chupados y la mesa puesta, yo no sé, pero que no gotee, por favor, que no gotee nada que el agua transmite la corriente y nos llevaría mas de dos mil vidas volver a subir a la canoita que anda como si tal cosa en tu costa de agua tibia de vientre. y ya sabemos que el agua caliente encoge…

– El otro día lo crucé a dios en un pasillo de canal nueve. iba con un reluciente disfraz de facundo arana y cuando le pregunté el por qué de toda la maniobra se rió sin mirarme y dijo que era para tener éxito con las mujeres. salió corriendo en dirección a un estudio y no lo vi más. tuve la ilusión de que existiera, al menos en esa tarde, la justicia divina. pero feinmann salió nomás en la tele. y de dios no supe más nada. más tarde un guardia de seguridad me informó que una vestuarista hospitalaria le propinó un trotecito casi cordial aún sabiendo que era un impostor. salvar el qué? no, no. para eso estamos ocupados. descubra quien baila estas líneas y gánese una inyección de fiebre. busque las diez diferencias. hoy veremos a dos hermanas siamesas indispuestas y a un sanguche de panceta y ajises ayudar al olvido de raúles. no se lo pueden perder. tampoco a los pistols, ni a los clash ni a nadie, en realidad. ya los conocemos, pastelito, nosotros sabemos lo que te estamos batiendo. vos andá y decí que vas de parte mía. cuando los domingos íbamos todos a plaza francia a fumar artesanías pakistaníes. las artesanías en pakistán tienen un pegue bárbaro, posta. ando buscando porque estoy en una misión apostólica, arqueológica, antropofílica o esa de las estampitas. llegan a lomo de perico, vía puerto rico, por eso el precio. si juntás las suficientes y las consumís a intervalos regulares y disponiendo de todos los avales correspondientes, te hacés acreedor a una entrada al soundgarden, que en el budhismo zenil se denomina nirvana que a su vez en egipcio quiere decir “me odio mucho quiero y quiero morir ya mismo”
(los daños son para visitar las examinaciones)

– El pasillaje de Gelly suele convocar a más de un fantasma convencido de que la fiebre viene en pastillas y con el tupé suficiente como para que las paredes le reboten la imagen derretida. Digna y todo. Un buen baile cabalgando masajes hembra porque para salvarte hay tiempo y la nebulosa sigue y no deja nada para el difrute pordiosero. Éxito! y no lo vi más… solo el flequillo acongojado de feinny y sucio de dos décadas de malos pensamientos y peor lenguaje liberado a las sintomanías que chocan con miles de monos que no ven, no oyen, no hablan, ni sienten mal. Dos décadas, de casis, dos décadas de filamentos secados al sol de nuestra biblia de antónimos y gerónimos, ambos de apellidos patrios y con poco moretón poguero.
Cuál de las siamesas se pierde primero la ayahuasca? Cuál olvida primero los aullidos? Cuál celebra el rito y pide damedamedame como si corriera pisando serpientes?
Yo paso de la pornografía, la realidad es mucho más hot cuando vas en primera pegadito al cordón. mirás cada paso y eyaculás, mirás un florista que busca cambio y al palo nuevamente, un carrito de supermercado y explotás porque el carro te hace todo lo que no te hace el buda anarquista que espera sentadito a que te canses del damedamedame. Por favor, pedilo bien… con mayonesa me dijiste?
Agachate! Cuidado! que revolotea el Big Brother numismático tirando moneditas de nirvana que si te pegan te quedás duro para siempre. Parapetate en Plaza Once, debajo de los manteles que esconden gritos pasajeros, no como los nuestros que son de paquistán norte, como el viento que vuelve cerdos a los locos.
(las inseminaciones son para visar los sueños)

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