Archive for 20 septiembre 2006

Cíngaro

septiembre 20, 2006

Corrés y la fiebre
porque alguna
Mi bien
Alguna vez
Tu amenaza
Tomó la mezcla (se va la segunda)

Y si ya nada
Y la cosa
cara
se le niega a la belleza
Caray con él
Y con todo lo que él toca
Carbónico
o un prestado o heredado o anhelado simulcop
bombardeando el papel
histológico del calco

Que algo salve
al orgasmo indiscutible
en los ojos
de la muerte cierta y fabulosa
Que corra, inválida sexa, lastime y muerda!
Que ordeñe bodrios hasta la última
charca
laguna
en perenne búsqueda inmensa
supina
primera
de un piélago descanso

porque el ansia resiste y lo rojo
Arde
como chisme
como cristos de bizancio
como el abismo irremediable
de sus fosos de tormento

(catacumbas del desmayo. yo casi muero ahí)

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Beloved

septiembre 15, 2006

Lucía bella, alpargata y nueces en el patio reflejan tu adolescer cristiano de flores y cementerios, mi bella. Juan, tardes de arrollo y palermo a la deriva. Marceleste y plata, años de cuchilla, filo y bruma. Virginia y Victoria al plato tibio de las noches fuertes, sus piernas se vesan, se vomitan, se vuelan en candombes que nadie solo ellas bienviven doblevente y simplemente entre la nube de faso y en infierno verdeflor de cincuenta guita. Matilde, costanea sinuosita su andar levantando, no muestra, mira y el sol se le detiene en la frente, almíbar de plomo y música blandita. Fabiana se desviste y el agua le llueve un aroma sin vida, un buscar constante de esencias y médanos tibios, patina en religiones, me llama mamá, me dice queridayudamepordiostelopido y le doy un peso y que dioselopague y yo, sí, diosiempredevuelve y más querida serás vos y otras excusas livianas. Abstracto misticismo es el desaire.

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Lo que sangra – Parte 7 – (Fue lo mejor del amor)

septiembre 11, 2006

Toma 34. Como Los años de Mary (perra).
De blanco a un primer plano de Ella girando alrededor de la silla donde él está sentado con los ojos vendados. Quiere jugar al gallito ciego.
– Quién soy? Qué quiero? Hasta cuándo?
– No pienso jugar a este juego, me puedo lastimar. No ves que no veo veo?
– Qué ves?

Corte y toma que abarca la parcela Apleno en el country. El jardín familiar, vergel como pocos, florido y sin par, contiene a las nenas que gatean y tratan de tocarlo todo. Ella no puede con ellas. La azul, cada día más hermosa hace garabatos en la tierra (para vos), Margot hace ruido con dos palitos contra todo lo que cree sólido (atrevida), y la roja arranca y mordisquea plantas venenosas (qué peligro). Un peligro el jardín. Nadie las mira. Suena Michelle (felizcumpleMichii…) en la radio portátil, pero no la Michelle de los Beatles, sino la Michelle instrumental de All that Jazz, en un enganchado para nada bailable con Vivaldi y su Concert in G, del mismo colegio. Seis minutos exactos de domingo con sol (sostenido).
La cámara gira hacia Marquitos que juega, desde una palangana, a romper con la pelota las flores del jardín. Primero, un pelotazo a cada Margarita, luego a la alegría del hogar y por último, a los pensamientos, que crecen como enredaderas y suben por la medianera, como queriendo escapar de tanto encierro inútil.
– Papá, cuándo me vas a traer la témpera? – pregunta Marquitos. Margot levanta la mirada.
– Cuando me saque la venda de los ojos, querido. No ves que no veo, veo?
– Qué ves?

Ella le acerca un mate con hojitas de verdeo (para darle sabor). La yerba es insípida y abundante. Nada calma la ausencia, todos con su histeria a cuestas, a matelisto y baybiscuits. Él sonríe. La quiere tanto. Quiere tanto amarla y hacerla feliz.
– Cuando sea grande quiero enamorarte.
– Está caliente?
– Si yo pudiera, te haría tan feliz…
– Mirá esas nubes. Mejor destiendo la ropa y la entro antes de que se venga la lluvia y me moje todo de nuevo otra vez.
– …como un día de domingo.
Ella corre a buscar la palangana de Marquitos, que sale disparado de la misma.
– Enjuagala mami, mirá que se me cayó algo del blanco adentro.
– Vos y tus blancos, hacemelfavor y entrá a las nenas que se me van a deteñir cuando llegue la tormenta.
Marquitos obedece con una ternura inmensa y las lleva de a una hacia el interior de la casa. Ella vacía la soga justo a tiempo para evitar las primeras gotas de lo que ya comienza a parecer la tormenta de Santa Rosa, con su eterno delay hacia septiembre, que este año parece durar mucho más demasiado que en años anteriores.

Toma 38. Desde el interior de la cocina hacia el jardín. La lluvia ya es torrencial.
– Y papá? – pregunta Marquitos. Margot levanta la mirada.
– Y papá? – pregunta Ella.
Y papá afuera. Toma desde la grúa, en picada a primer plano de él Apleno bajo el agua, con la venda empapada y el alma que retoza en el recuerdo del recuerdo del recuerdo del milagro de las pieles bajo el agua de hace tanto.
Cierra el capítulo a blanco. La producción comienza a guardar todo en el camión antes de que el barro no les permita salir del country.
– Oiga… no prefiere entrar? Adentro está más calientito, Don Apleno. Lo ayudo? Quiere que lo lleve?
– Deje señor director, yo me arreglo solo. Vayan nomás.
– Como quiera. Nos vemos mañana.
– No creo. No ve que no veo veo?
– Qué ve?
– Muy gracioso…

MAXIMAS Y SERVICIOS A LA COMUNIDAD:
(su aviso “Aquí”)

Pague sus expensas.
No es lo mismo alegría sin diques, que alergia sin diques.
Leer mal y rápido aumenta el riesgo de morir horriblemente.
No todo lo que no brilla no es oro.
Alegrías y tristezas, tedio y diversión son sucesos cíclicos.
Hoy estamos, mañana no… qué más da.

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