Lo que sangra (última canción animal)

Siete menos diez. El llega. Ella lo espera con el pincel en la mano derecha, un mate en la izquierda y una aceituna en la boca. Él hace un ademán de beso, para comerse la aceituna, pero ella se la traga y la apura con el mate. Perplejo se queda con el pincel y busca la tempera roja para empezar con los deberes. Hoy, marcos.
– Marquitos está tan lindo… se está poniendo hermoso, no mi vida, mirá, si hasta tiene tu puta atracción por las mujeres. Ay, Marquitos… no le hagas esto vos también a mami (signos).
(solo queda témpera blanca y eso lo exaspera más que saber que ella no escupió el carozo).

Venimos de blanco, como en sueños.
– Vamos de paseo querido, vamos. Nada personal. Just checking tu amor, mi amor. Yo te manejo, así no te cansás, no te aburrís, no te odiás de tanto simular, quedate tranquilo mi vida, yo manejo.

Toma aérea del sueño del hombre y un zoom anatómico a las partes.
– La polución me está matando, nena. No sabés cómo te extraño cada vez que me toco, no sabés. Toso y toso como nunca. Es que tanto humo en la cabeza, vos sabés y las aceitunas. Esto no me hace nada bien.

La ruta se aleja hacia algún satélite y vuelve haciendo otro zoom al sanguchito de salame que traían por las dudas, por si el tedio irritaba más que el ácido.
(se ven claramente los dedos de ella sacando los gusanitos para dárselo limpio a la luz de sus ojos. Vacíos. Porque. No. Lo. Ama. Más. Y eso la aburre y se entretiene con lo que puede y puede poco)
– Que se lo coma entero, putamadre, así se duerme y puedo extrañar tranquilo por la ventana la vez anterior sin tus sanguches horribles, si yo quería de miga, por qué no me hiciste de miga si yo (se duerme)

Bolsos, enseres, monederos y papeles. Lagañas. Humo, bancos y todo el mundo en pantalones (para que él no sufra, porque hasta ese nivel llega el detalle de todo). Seguramente ella se está enterando de que él no se lo dijo y seguramente comienza a sembrar la ilusión, aun sabiendo que es difícil de creer, casi a punto de caer, no siente miedo, sigue sonriendo (sé que te excita saber hasta dónde llegaré). Pero sigue. Increíblemente.

Taxi. Porque sí. Es lógico. Por qué no? Ahora nada nos libra. Nada más queda.
– Cuanto es, viejo?
– Nada, invita la casa (guarda la billetera).

Chin chines festivos. Guirnaldas alusivas. Foto de perros muertos en patio viejo.
– Y vos que me decías que nadie te quiere, mi amor… mirá querido!
– Me dejarás dormir al amanecer entre tus piernas? (para ocultarme bien y desaparecer entre la niebla, piensa)
Pero no. Ella solo está probando. Sus piezas tiernas y solidarias quedaron atorando alguna máquina infernal.

Taza, taza y esta vez ya no todos usan pantalones. Ella ya no quiere aliviarle la pena. Ni la culpa, y manda a sus ángeles recién muertos a que le recuerden a él lo puta que es la vida mala cuando no se la rocía con antiácidos de adentro hacia fuera. Tanta aceituna contrariada, tanto carozo taponando el sentimiento.

Toma… como siete, creo. Si. La obvia. De nuevo un zoom violento (hay abuso de recursos, lo sé) al sanguche. Ella tiene las uñas pintadísimas.
– Viste? Tu mamá los hizo sin gusanitos. No quiere que nos enfermemos. Qué divina es tu mamá, y vos que nunca te acordás de ella. También vos… cómo te va a querer si nunca la llamás ni le mandás encomiendas. No querés uno? Dale… así dormimos un rato.

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6 comentarios to “Lo que sangra (última canción animal)”

  1. V. Onoff Says:

    … y acaban sólo para esperar la próxima vez.
    (Si, ya sé, no me entiende. Ni se gaste…)

  2. RAZORBACK Says:

    Como para no tener acidez si toma mate con aceitunas…

  3. Mary Says:

    Yo , cuando los carozos me taponan el sentimiento, elijo garcajeas perlas, que son mas suaves y delicadas.

  4. Mary Says:

    Che, que lindo post!
    Me gusto mucho
    Laviga reloaded.

  5. dibujitos Says:

    tengo mal de alturas
    y aqui vuelan pajaros de oro

    (no era acá, no?)
    saludos

  6. Laviga Says:

    Onoff, no ha de ser por falta de voluntad. De todas maneras, las cosas están clarísimas. No se aflija.
    Razor, la acidez era de él y la aceituna se la comió ella (entre otras cosas). Usted sigue sin prestar atención.
    Mary, muy interesante info. Y si. Re reloaded.
    Dibu, complicado volar con alas metálicas… digo, marea… y suena el mar…

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